Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Quien coma de este pan, vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi misma carne para la vida del mundo. (Juan 6, 51-52) Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: "Tomen, coman, éste es mi cuerpo." Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: "Beban de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados. (Mateo 26, 26-28) Yo Soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed (Juan 6, 35) Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo. (1 Corintios 11, 19) “Pues cada vez que coman este pan y beban de este cáliz, anuncian la muerte del Señor, hasta que venga” (1 Corintios 11, 26)