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Mostrando entradas de octubre, 2012

El pueblo que Dios adoptó (Efesios 1,3-14)

¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo!,
quien por medio de Cristo nos bendijo
con toda clase de bendiciones espirituales del cielo.Por él, antes de la creación del mundo,
nos eligió para que por el amor fuéramos consagrados
e irreprochables en su presencia.Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos
por medio de Jesucristo conforme al beneplácito de su voluntadpara alabanza de la gloriosa 
que nos otorgó por medio de su Hijo muy querido.Por él, por medio de su sangre,
obtenemos el rescate, el perdón de los pecados.
Según la riqueza de su graciaderrochó en nosotros toda clase de sabiduría y prudencia,dándonos a conocer el misterio de su voluntad,
establecido de antemano por decisión suya,que se realizaría en Cristo en la plenitud de los tiempos:
que el universo, lo celeste y lo terrestre,
alcanzaran su unidad en Cristo.Por medio de él y tal como lo había establecido
 el que ejecuta todo según su libre decisión,
 nos había predestinado a ser herederos
de modo que nosotros, los que ya e…

No son héroes. Son misioneros

Como la hiedra

Como la hiedra (Leopoldo Panero)

    Por el dolor creyente que brota del pecado.
    Por haberte querido de todo corazón.
    Por haberte, Dios mío, tantas veces negado;
    tantas veces pedido, de rodillas, perdón.

    Por haberte perdido; por haberte encontrado.
    Porque es como un desierto nevado mi oración.
    ¡Porque es como la hiedra sobre el árbol cortado
    el recuerdo que brota cargado de ilusión!

    Porque es como la hiedra, déjame que Te abrace,
    primero amargamente, lleno de flor después,
    y que a mi viejo tronco poco a poco me enlace,

    y que mi vieja sombra se derrame a tus pies;
                                               ¡porque es como la rama donde la savia nace,
                                               mi corazón, Dios mío, sueña que Tú lo ves!


Emaús

Emaús (por Ernestina de Champourcin)

Porque es tarde, Dios mío,
    porque anochece ya
    y se nubla el camino;
    porque temo perder
    las huellas que he seguido,
    no me dejes tan sola
    y quédate conmigo.

    Porque he sido rebelde
    y he buscado el peligro,
    y escudriñé curiosa
    las cumbres y el abismo,
    perdóname, Señor,
    y quédate conmigo.

    Porque ardo en sed de Ti
    y en hambre de tu trigo,
    ven, siéntate a mi mesa;
    bendice el pan y el vino.
    ¡Qué aprisa cae la tarde!...
    ¡Quédate al fin conmigo!

La cosecha es mucha y los trabajadores pocos (Lucas 10,1-9)

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (Gloria a ti, Señor) En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’”
Palabra del Señor. (G…

Padre Santiago Martin - Dictadura del Relativismo

María, la que más conoce y mejor puede enseñar

Meditaciones del Rosario. Tercer Misterio de la Luz. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
Autor: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net


Conversión: cambio, nueva vida, hombres y mujeres nuevas. El Reino de Dios está cerca. El reino del Diablo se acabó. De ahí el cerrar la puerta al pasado y abrirla a la nueva vida. Arrepentirse del pecado: dejar la enemistad con Dios, dar la espalda al pecado en todas sus formas. La nueva religión exige un rompimiento fuerte con la vida anterior, la vida que era la muerte en el pecado y en la desvergüenza. El que no nace de nuevo no puede ser cristiano, como afirmaba Jesús a Nicodemo. El hombre debe arrancarse el corazón de piedra y cambiarlo por un corazón cristiano, es decir, semejante al de Jesús y al de María. Muchos cristianos aman el barniz, la fachada, las formas externas. Son la nueva generación de los fariseos. Hay que cambiar por dentro, con el dolor y la alegría que supone ser un hombre y una mujer nueva…

si confío en el Señor, no vacilaré (Salmo 26)

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Júzgame, Señor, que obro con honradez,
si confío en el Señor, no vacilaré.

Escrútame, Señor, ponme a prueba,
aquilata mis entrañas y mi corazón;
porque tengo ante mis ojos tu amor
y camino con fidelidad a ti.

No me reúno con idólatras,
no tengo trato con los hipócritas;
detesto la banda de malhechores,
y con los malvados no me siento.

Me lavo las manos como inocente
y doy vueltas en torno a tu altar, Señor
proclamando mi acción de gracias
y contando tus maravillas.

Señor, amo vivir en tu casa,
el lugar donde reside tu Gloria.

No permitas que muera entre pecadores,
ni que perezca entre sanguinarios cuya
izquierda está llena de infamia, y su derecha
repleta de soborno. Yo en cambio obro con
honradez: sálvame, ten piedad de mí.

Mi pie se mantiene en el camino recto,
en la asamblea bendeciré al Señor.
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Enséñanos a orar (Lucas 11,1-4)

Lectura del santo Evangelio según san Lucas

Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”. Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación”

Enséñanos, María a aceptar sin preguntar

Meditaciones del Rosario. Quinto Misterio de Gozo. Jesús perdido y hallado en el templo.

¡Qué prueba tan dolorosa! Prepárate, Madre, para la hora del Calvario. Ahí lo perdiste por tres días terribles; pero lo recuperaste entero. Allí te lo matarán a mordiscos todos los pecados de los hombres, como rabiosos lobos. Al final, cuando pudiste recoger lo que quedaba de tu Hijo; era un muerto y un cadáver destruido desde la cabeza a los pies; la cabeza rota por las hondas espinas; la cara desfigurada por las bofetadas; el pecho y la espalada aradas por los latigazos; las manos y pies horadados por los clavos: el corazón partido por una lanza.

Perdido y hallado. Perdido y no encontrado en el callejón lóbrego de la muerte. Perdido y hallado vivo. Perdido y hallado muerto, destinado solo para el sepulcro. Y ahí terminó la muerte; en un sepulcro pétreo que impedirá acercarse a los restos del amado hijo,

Prepararnos a las separaciones. Vivir un cierto tiempo es separarse de algun…

Defiéndeme, Señor (Salmo 140)

Líbrame, Señor, del hombre malvado, cuídame de los hombres violentos,
que planean trampas en su corazón, a diario provocan discordias.

Afilan la lengua como serpientes, con veneno de víboras tras los labios.

Defiéndeme, Señor, de la mano perversa, guárdame de los hombres violentos que planean hacerme caer;

los soberbios me tienden lazos, los villanos extienden una red, me ponen trampas al borde del sendero.

Yo digo: oh Señor, tú eres mi Dios, escucha, Señor, mis gritos de socorro.

Señor, dueño mío, mi fuerza salvadora, protege mi cabeza el día del combate.

¡No secundes, Señor, los deseos del malvado, no favorezcas sus proyectos, oh Excelso!

Cubra la cabeza de quienes me cercan la iniquidad de sus labios.

Descarguen sobre ellos carbones encendidos, caigan en el abismo, y no se levanten.

No arraigue en la tierra el deslenguado, el mal persiga al violento hasta desterrarlo.

Sé que el Señor defiende al humilde, hará justicia a los pobres.

Sí, los honrados darán gracias a tu Nombre, los rectos habitar…

¡Imposible es tu intento!

LA ORACIÓN
(Amado Nervo)

No será lo que quieres -murmura el desaliento-,
    tu plegaria es inútil; no verá tu pupila
    el dulce bien que sueñas... ¡Imposible es tu intento!
    Yo escucho estas palabras como el rumor del viento
    y sigo en mi oración obstinada y tranquila.


Contigo en lo menos, contigo en lo más

PASTOR
(Amado Nervo)

Pastor, te bendigo por lo que me das.
    Si nada me das, también te bendigo.
    Te sigo riendo si entre rosas vas.
    Si vas entre cardos y zarzas, te sigo.
    ¡Contigo en lo menos, contigo en lo más,
    y siempre contigo!