Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2016

Ven, Espíritu divino

Ver el video en youtube Ven, Espíritu divino Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo Padre amoroso del pobre,don en tus dones esplendido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.

Las cenizas y la cremación. Que dice la Iglesia

Instrucción Ad resurgendum cum Christo acerca de la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación. 1. Para resucitar con Cristo, es necesario morir con Cristo, es necesario «dejar este cuerpo para ir a morar cerca del Señor»(2 Co 5, 8). Con la Instrucción Piam et constantem del 5 de julio de 1963, el entonces Santo Oficio, estableció que «la Iglesia aconseja vivamente la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos», pero agregó que la cremación no es «contraria a ninguna verdad natural o sobrenatural» y que no se les negaran los sacramentos y los funerales a los que habían solicitado ser cremados, siempre que esta opción no obedezca a la «negación de los dogmas cristianos o por odio contra la religión católica y la Iglesia»[1]. Este cambio de la disciplina eclesiástica ha sido incorporado en el Código de Derecho Canónico (1983) y en el Código de Cánones de las Iglesias Orientales (1990).

Mientras tanto, la práctica de la cremación se ha …

Santa Teresa de Jesús. Doctora de la Iglesia

Reformadora del Carmelo, Madre de las Carmelitas Descalzas y de los Carmelitas Descalzos; "mater spiritualium" (título debajo de su estatua en la basílica vaticana); patrona de los escritores católicos y Doctora de la Iglesia (1970): La primera mujer, que junto a Santa Catalina de Sena recibe este título.

Nació en Ávila, España, el 28 de marzo de 1515.

Su nombre, Teresa de Cepeda y Ahumada, hija de  Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila Ahumada. En su casa eran 12 hijos. Tres del primer matrimonio de Don Alonso y nueve del segundo, entre estos últimos, Teresa.  Escribe en su autobiografía: "Por la gracia de Dios, todos mis hermanos y medios hermanos se asemejaban en la virtud a mis buenos padres, menos yo".

Rompiendo las cadenas del yo, yo, yo, yo

Por: Manuel Rodriguez Diaz.
La fe es un camino que se anda, no un lugar al que se llega. No te encuentras con Jesús para quedarte sentado, en éxtasis, por más que desees decir como Pedro: (*) que bien se está aquí. Tienes que seguir.
Caerás, a veces caerás; te resbalarás, tropezarás, tendrás miedo, pereza, viejos hábitos arraigados que te llamarán a volver atrás. Por eso el Maestro dijo: (*) Yo soy el camino. Por eso dijo: (*) ven y sígueme. Para que avances, para que avancemos, como peregrinos que somos en este mundo.
¿Vamos alegres? Sí, muy alegres; pero con la alegría de Cristo que no es la alegría del mundo. ¿De fiesta? Sí, con Él estamos de fiesta, pero en la fiesta de Cristo que no es la fiesta del mundo.

La muerte no es el final

Jesús ha vencido. La muerte no es el final. Y esa es nuestra esperanza.
Manuel Rodriguez Diaz

Los discípulos de Emaús llegan a donde estaban reunidos los apóstoles y les cuentan que han visto al Señor. Que Él les ha hablado, que lo han reconocido al partir el pan; que les ha explicado las escrituras (1).
Después de escuchar el testimonio de sus hermanos se les aparece Jesús en persona. Lo tiene delante de sus ojos. Les dice: la paz sea con ustedes… sin embargo ellos sienten miedo. Se asustan; creen ver a un fantasma. 
Él les pide de comer. Así les demuestra que su resurrección no es un símbolo que depende de la interpretación que se le dé. No. Él les demuestra que está vivo. Que Jesús, el Señor, vive. Que su cuerpo que fue destrozado a golpes y latigazos y sus huesos fracturados, rotos por el peso de la cruz; ha sido restaurado. Está entero. Sano. Hecho de nuevo por aquel que hace nuevas todas las cosas (2).

Misericordia de María

Dice la Biblia que “Dios es Amor” Ésta es la verdad más importante de tu vida, que “Dios te ama, y con amor eterno te quiere”. Fíjate lo que hoy, aquí y ahora te dice el Señor por medio del profeta Isaías: “No temas, que Yo te he salvado, te he llamado por tu nombre… Yo estaré siempre contigo… Tú vales mucho para mí, y Yo te amo. Por eso, no tengas miedo, que Yo estoy contigo”.
Ya sabes, por tanto, querido lector, hombre o mujer, que tú eres amado, amada por Dios, tu Padre del cielo.
Así, Dios te llama al amor, a vivir una vida llena de verdadero amor, amando a Dios y al prójimo. Tu labor principal en este mundo es ésta: “Amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo”. Éste es el mandamiento más importante.

El milagro del cielo de Fátima o el milagro del Sol

Nuestra Señora de Fátima  La última aparición ocurrió el 13 de octubre de 1917, en la Cova de Iría, donde se encontraban 70.000 personas, llovía torrencialmente y los pequeños fueron al lugar, donde la Virgen se manifestó y les dijo: " Yo soy la Señora del Rosario, continúen rezando el Rosario todos los días, la guerra se acabará pronto." Luego se produce el milagro del sol, la Virgen elevó sus brazos al cielo y la lluvia se detuvo, el sol giró tres veces sobre si mismo, emitiendo luces de variados colores. Los niños y los testigos del suceso vieron como si el sol se desprendiera del firmamento y fuese a caer sobre ellos. Muchos gritaban de miedo, los niños Videntes en esos momentos tuvieron visiones al lado del sol, vieron a San José con el Niño, a Nuestra Señora de los Dolores y a Nuestra Señora del Carmen. Luego de diez minutos el sol volvió a su lugar y los miles de peregrinos que tenían sus ropas mojadas por tanta lluvia, quedaron con sus ropas completamente secas. …

A nadie desee agradar, ni a nadie tema disgustar (Oración de Santo Tomás de Aquino)

Dame, Señor y Dios mío, que no decaiga, ni en la prosperidad ni en la adversidad; que no me ensoberbezca en alguna cosa, ni me deprima en otra; de nada goce o me duela sino en lo que me lleve a ti o me separe de ti.
A nadie desee agradar, ni a nadie tema disgustar, sino a ti. Sea para mí despreciable todo lo pasajero, y sea para mí querido todo lo tuyo.
Que me hastíe el gozo de lo que sea sin ti, que no desee nada que esté fuera de ti. Que me deleite el trabajo hecho por ti, que me sea penoso todo descanso que sea sin ti.
Concédeme, Señor, dirigir constantemente el corazón hacia ti, y que en mis fallos sepa dolerme con el propósito de la enmienda.

Mi canto de hoy - Santa Teresita de Lisieux

Mi canto de hoy. 1 Mi vida es un instante, una efímera hora, momento que se evade y que huye veloz. Para amarte, Dios mío, en esta pobre tierra no tengo más que un día: ¡sólo el día de hoy!
2 ¡Oh, Jesús, yo te amo! A ti tiende mi alma. Sé por un sólo día mi dulce protección, ven y reina en mi pecho, ábreme tu sonrisa ¡nada más que por hoy!
3 ¿Qué me importa que en sombras esté envuelto el futuro? Nada puedo pedirte, Señor, para mañana. Conserva mi alma pura, cúbreme con tu sombra ¡nada más que por hoy!
4 Si pienso en el mañana, me asusta mi inconstancia (2), siento nacer tristeza, tedio en mi corazón. Pero acepto la prueba, acepto el sufrimiento ¡nada más que por hoy!
5 ¡Oh Piloto divino, cuya mano me guía!, en la ribera eterna pronto te veré yo. Por el mar borrascoso gobierna en paz mi barca ¡nada más que por hoy!