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Mostrando entradas de junio, 2016

La vocación en tiempos difíciles

Manuel Rodriguez Diaz. 

En estos tiempos, cuando a san Pedro y a san Pablo les cerrarían furiosamente la puerta de los seminarios, san Ignacio de Loyola no sería admitido por los Jesuitas, a san Agustín no le dejarían entrar los Agustinos y a san Francisco lo echarían los Franciscanos; en estos tiempos difíciles, Jesús sigue eligiendo y llamando, sigue diciendo: ven y sígueme. Cuando yo abro nadie cierra, cuando yo cierro nadie abre.
La vida religiosa y el sacerdocio se ofrecen como opciones de carrera, como si de profesiones se tratara, a jóvenes adolescentes, tal como se les invita a estudiar derecho, medicina u alguna otra cosa. Ser religiosa o religioso no es un trabajo como cualquier otro. No es algo que se hace, es algo que se es.

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Patrona de los Padres Redentoristas y de Haití.El icono original está en el altar mayor de la Iglesia de San Alfonso, muy cerca de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma.
El icono de la Virgen, pintado sobre madera, de 21 por 17 pulgadas, muestra a la Madre con el Niño Jesús. El Niño observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su futura pasión. Se agarra fuerte con las dos manos de su Madre Santísima quien lo sostiene en sus brazos. El cuadro nos recuerda la maternidad divina de la Virgen y su cuidado por Jesús desde su concepción hasta su muerte. Hoy la Virgen cuida de todos sus hijos que a ella acuden con plena confianza.

Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy

Dios padre1. 'Tú eres mi hijo: / yo te he engendrado hoy' (Sal 2, 7). En el intento de hacer comprender la plena verdad de la paternidad de Dios, que ha sido revelada en Jesucristo, el autor de la Carta a los Hebreos se remite al testimonio del Antiguo Testamento (Cfr. Heb 1, 4-14), citando, entre otras cosas, la expresión que acabamos de leer tomada del Salmo 2, así como una frase parecida del libro de Samuel:

'Yo ser para él un padre / y él será para mí un hijo' (2 Sm 7, 14):

Son palabras proféticas: Dios habla a David de su descendiente. Pero, mientras en el contexto del Antiguo Testamento estas palabras parecían referirse sólo a la filiación adoptiva, por analogía con la paternidad y filiación humana, en el Nuevo Testamento se descubre su significado auténtico y definitivo: hablan del Hijo que es de la misma naturaleza que el Padre, del Hijo verdaderamente engendrado por el Padre. Y por eso hablan también de la paternidad real de Dios, de una paternidad a la que le e…

¡Quédate, Señor, conmigo!

Has venido a visitarme como Padre y como Amigo. Jesús no me dejes solo. ¡Quédate, Señor, conmigo! 
Por el mundo envuelto en sombras soy errante peregrino. Dáme tu luz y tu gracia. ¡Quédate, Señor, conmigo! 
En este precioso instante abrazado estoy contigo. Que esta unión nunca me falte. ¡Quédate, Señor, conmigo! 
Acompáñame en la vida. Tu presencia necesito. Sin Ti desfallezco y caigo. ¡Quédate, Señor, conmigo!
Declinando está la tarde. Voy corriendo como un río al hondo mar de la muerte. ¡Quédate, Señor, conmigo! 
En la pena y en el gozo. Sé mi aliento mientras vivo, hasta que muera en tus brazos. ¡Quédate, Señor, conmigo! 
San Pío de Pietrelcina

10 citas bíblicas del libro de Job

¡Dichoso el hombre a quien corrige Dios! No desdeñes, pues, la corrección del Omnipotente. Pues Él es quien hace la herida y la venda, el que hiere y la cura con su mano. (Job 5, 17-18)
Recuerda que me hiciste como se amasa el barro, y que al polvo has de devolverme. (Job 10, 9)
Una esperanza guarda el árbol: si es cortado, aún puede retoñar, y no dejará de echar renuevos. (Job 14, 7)

Las bienaventuranzas: aluvión de luz, de verdad y de vida

La continua predicación y enseñanza de Jesús por estos parajes ha quedado formulada en un único texto, resumen o compendio asequible de aquello que los Evangelistas entienden como el núcleo de la felicidad que Cristo promete a los que le siguen. Son las bienaventuranzas. Se llaman así porque de modo armónico e insistente explica las características de los justos en el nuevo reino. Veamos estas bienaventuranzas e intentemos captar el contenido más hondo.

No permitas que quebrantemos la justicia.

Aquí estamos, Señor, Espíritu Santo
Aquí estamos frenados por la inercia del pecado
pero reunidos especialmente en tu nombre.

Ven a nosotros y permanece con nosotros
dígnate penetrar en nuestro interior,
enséñanos lo que debemos hacer,
por donde deberíamos caminar,
y muéstranos lo que debemos practicar
para que con tu ayuda sepamos agradarte en todo.