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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Alimenten a los pocos que son muchos

Porque nada hay oculto que no llegue a descubrirse (Lucas 8,16-18)

Lectura del santo Evangelio según san Lucas - Gloria a ti, Señor En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Nadie enciende una vela y la tapa con alguna vasija o la esconde debajo de la cama, sino que la pone en un candelero, para que los que entren puedan ver la luz. Porque nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. Fíjense, pues, si están entendiendo bien, porque al que tiene se le dará más; pero al que no tiene se le quitará aun aquello que cree tener”.  Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Haced lo que él os diga

A medida que el misterio se desplegaba, la disponibilidad atenta de María se fue volviendo aún más delicada.
María:
ESCUCHÓ, fue un ser atento, abierto, que supo vivir desde dentro. GUARDÓ, y al guardar aquellas palabras, maría guardaba a Dios.
MEDITÓ, en su corazón...., no en su mente. El querer de Dios para ella, no era para ser sometido a crítica, para ser juzgado; era para ser amado, para ser saboreado, rumiado. PUSO EN PRÁCTICA, porque la oración es inseparable de la vida. Buscó el querer de Dios, lo amó y lo puso en práctica.
Aquí está la clave de nuestro discernimiento: buscar el querer de Dios en nuestras vidas, amarlo, ponerlo en práctica.... Haced lo que El os diga.

Nos cuesta llegar ahí quizá porque nos empeñamos en vivir según nuestra palabra. Tal vez porque nos identificamos fácilmente con lo que nos parece que somos o con lo que quisiéramos ser, y desde ahí elaboramos nuestros proyectos; eso sí, con muy buena voluntad. Pero nos da miedo descubrir lo que realmente som…

Palabras del Papa Francisco en la Vigilia de oración por la Paz en Siria

«Y vio Dios que era bueno» (Gn 1,12.18.21.25). El relato bíblico de los orígenes del mundo y de la humanidad nos dice que Dios mira la creación, casi como contemplándola, y dice una y otra vez: Es buena. Nos introduce así en el corazón de Dios y, de su interior, recibimos este mensaje.
Podemos preguntarnos: ¿Qué significado tienen estas palabras? ¿Qué nos dicen a ti, a mí, a todos nosotros?

1. Nos dicen simplemente que nuestro mundo, en el corazón y en la mente de Dios, es “casa de armonía y de paz” y un lugar en el que todos pueden encontrar su puesto y sentirse “en casa”, porque “es bueno”. Toda la creación forma un conjunto armonioso, bueno, pero sobre todo los seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, forman una sola familia, en la que las relaciones están marcadas por una fraternidad real y no sólo de palabra: el otro y la otra son el hermano y la hermana que hemos de amar, y la relación con Dios, que es amor, fidelidad, bondad, se refleja en todas las relac…

Lleva la barca mar adentro (Lucas 5,1-11)

Lectura del santo Evangelio según san Lucas
En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonceshicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señ…

Papa Francisco: La paz es un bien que supera toda barrera

Texto completo de la alocución del Papa Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días! Hoy, queridos hermanos y hermanas, quisiera hacerme intérprete del grito que sube de todas partes de la tierra, de todo pueblo, del corazón de cada uno, de la única gran familia que es la humanidad, con angustia creciente: ¡es el grito de la paz! El grito que dice con fuerza: ¡queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, destrozada por divisiones y por conflictos, estalle la paz; nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precioso, que debe ser promovido y tutelado. Vivo con particular sufrimiento y preocupación las tantas situaciones de conflicto que hay en nuestra tierra, pero, en estos días, mi corazón está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria y angustiado por los dramáticos desarrollos que se presentan. Dirijo un fuerte llamamiento por la paz, ¡un llamamiento que nace de lo íntimo de mí…