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Mostrando entradas de febrero, 2015

Via Crucis de Cristo y del Cristiano

Reflexiones sobre la práctica piadosa de la meditación de la Pasión de nuestro Señor Autor: Antonio Izquierdo, L.C El período de la Cuaresma propicia la práctica piadosa del vía crucis. Es una manera muy fructífera de preparar el alma, día tras día, semana tras semana, al encuentro con el Divino Paciente en la trágica -y gloriosa- Semana santa. Cada estación de las catorce de que se compone actualmente el vía crucis golpea, como un grito potente, nuestra conciencia de cristianos que «con temor y temblor», pero también confiadamente, caminamos, con nuestros pecados a cuestas, hacia el Gólgota redentor, y hacia la casa del Padre. Al recorrer con la Iglesia cada uno de esos misterios dolorosos, sentimos que el dolor es un gran misterio, si el mismo Hijo de Dios ha querido atravesar la estrecha puerta de acceso y morar en él como en un santuario en el que todo hombre entra alguna vez y en el que define su ignorancia y miseria, al igual que su grandeza espiritual y su elevación religiosa. Ju…

Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre de ustedes que está en el Cielo dará cosas buenas a aquéllos que se las pidan! Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas”.

Palabra del Señor.

Porque Él es nuestra ‪paz‬:(Efesios 2,14)

Porque Él  es nuestra ‪paz‬: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad, Efesios 2,14

¿Quienes son los Padres de la Iglesia?

José Antonio Loarte

En el uso de la Biblia y de la antigüedad cristiana, la palabra «Padre» se aplicaba en un sentido espiritual a los maestros. San Pablo dice a los Corintios: «Aunque tengáis diez mil preceptores en Cristo, no teneis muchos padres, porque sólo yo os he engendrado en Jesucristo por medio del Evangelio»1. Y San Ireneo de Lyon: «Cuando alguien recibe la enseñanza de labios de otro, es llamado hijo de aquél que le instruye, y éste, a su vez, es llamado padre suyo»2. Como el oficio de enseñar incumbía a los obispos, el título de «Padre» fue aplicado originariamente a ellos.

Cuaresma, un camino de conversión

Convertirse, una invitación que escucharemos muchas veces en Cuaresma,

- significa seguir a Jesús de manera que su Evangelio sea guía concreta de la vida;

- significa dejar que Dios nos transforme, dejar de pensar que somos nosotros los únicos constructores de nuestra existencia;

- significa reconocer que somos creaturas, que dependemos de Dios, de su amor, y sólo «perdiendo» nuestra vida en Él podemos ganarla.

Aguaviva OA - Música

Catecismo de la Iglesia Católica

Catecismo de la Iglesia Católica, Prólogo, 1-25 PRÓLOGO
“PADRE, esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo” (Jn 17,3). “Dios, nuestro Salvador… quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (1Tm 2,3-4). “No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos” (Hch 4,12), sino el nombre de Jesús. I.La vida del hombre: conocer y amar a Dios 1  Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar, se hace cercano del hombre: le llama y le ayuda a buscarle, a conocerle y a amarle con todas sus fuerzas. Convoca a todos los hombres, que el pecado dispersó, a la unidad de su familia, la Iglesia. Para lograrlo, llegada la plenitud de los tiempos, envió a su Hijo como Redentor y Salvador. En Él y por Él, …

Sálvame, Señor

A María Auxiliadora

Oración a María Auxiliadora, compuesta por San Juan Bosco
¡Oh María Virgen poderosa!
Tú, la grande e ilustre defensora de la Iglesia;
Tú, Auxiliadora del pueblo cristiano;
Tú, terrible como un ejército en orden de batalla;
Tú, que sola destruyes los errores del mundo,
defiéndenos en nuestras angustias,
auxílianos en nuestras luchas,
socórrenos en nuestras necesidades,
y en la hora de la muerte, recíbenos en el eterno gozo.
Amén



Novena a María Auxiliadora

Oración de Santo Tomás de Aquino

Dame, Señor y Dios mío,
que no decaiga, ni en la prosperidad ni en la adversidad;
que no me ensoberbezca en alguna cosa,
ni me deprima en otra;
de nada goce o me duela
sino en lo que me lleve a ti o me separe de ti.

A nadie desee agradar,
ni a nadie tema disgustar, sino a ti.
Sea para mí despreciable todo lo pasajero,
y sea para mí querido todo lo tuyo.

Que me hastíe el gozo de lo que sea sin ti,
que no desee nada que esté fuera de ti.
Que me deleite el trabajo hecho por ti,
que me sea penoso todo descanso que sea sin ti.

Concédeme, Señor, dirigir constantemente el corazón hacia ti,
y que en mis fallos sepa dolerme con el propósito de la enmienda.

Hazme, Señor y Dios mío,
obediente sin contradecir,
pobre sin ser miserable,
casto sin depravación,
paciente sin murmuración.

Humilde sin ficción,
alegre sin disolución,
triste sin abatimiento,
maduro sin pesadez,
ágil sin ligereza,
temeroso sin desesperación.

Que sea sincero sin hipocresía,
que haga el bien sin ser presuntuoso,
que c…

Porque mis ojos han visto a tu Salvador (Cántico de Simeón)

Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

Nunc dimíttis servum tuum, Dómine, secúndum verbum tuum in pace. Quia vidérunt óculi mei salutáre tuum, quod parásti ante fáciem ómnium populórum, lumen ad revelatiónem géntium et glóriam pleis tuæ Israel.
Lord, now lettest thou thy servant depart in peace, according to thy word:
For mine eyes have seen thy salvation,
Which thou hast prepared before the face of all people;
A light to lighten the Gentiles, and the glory of thy people Israel.