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Mostrando entradas de diciembre, 2012

3 Razones para Mantener los Labios Cerrados - Padre Alberto Linero

Dios es luz y en él no hay nada de oscuridad (1 Juan, 5-10)

Este es el mensaje que hemos escuchado de labios de Jesucristo y que ahora les anunciamos: Dios es luz y en él no hay nada de oscuridad. 
Si decimos que estamos con Dios, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no vivimos conforme a la verdad. Pero, si vivimos en la luz, como él vive en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado. 
Si decimos que no tenemos ningún pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si, por el contrario, confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos purificará de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, hacemos pasar a Dios por mentiroso y no hemos aceptado verdaderamente su palabra.

"Hallelujah" - "Messiah" G. F. Handel

He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo... (Mateo 1,18-24))

Lectura del santo Evangelio según san Mateo Gloria a ti, Señor
  Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros. Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su es…

Corazón Fuerte pero no duro - Padre Ricardo Bulmez

Leyes del verdadero amor

Cuando el amor ejecuta obras de su obligación, si flaquea, si descansa, si desmaya, no es amor.
Cuando el amor está orando, en amorosa atención, si se cansa, si se entibia, si se inquieta, no es amor.
Cuando en sequedad padece tormento de una opresión, si fluctúa, si no es firme, si se queja, no es amor.
Cuando la piedad divina dilata su petición, si no cree, si no espera, si no insiste, no es amor.
Cuando tiene de sí misma oculta satisfacción de que ama, de que adora, de que sirve, no es amor.
Cuando en adversa fortuna y en toda tribulación no es humilde, no es afable, no es alegre, no es amor.
Cuando favores recibe en una y otra porción, si los busca, si los quiere, si le llenan, no es amor.
Cuando siente en el afecto una viva inflamación, si no enciende, si no arde, si no abrasa, no es amor.
Cuando esta llama divina arde allá en el corazón, si no limpia, si no pule, si no adorna, no es amor.

¿Quieres, pues, alma, saber si tienes a Dios amor? Obra y padece conforme, que cuanto más,…

Dicen que se ve distinto

Dicen por ahí
que si hay Dios esta lejos
que el amor no funciona,
que la paz es un sueño
que la guerra es eterna,
y que el fuerte es el dueño
que silencia al cobarde
y domina al pequeño


Pero un ángel ha dicho
que está cerca de mí
quien cambia todo esto,
tan frágil y tan grande,
tan débil y tan nuestro.
Dicen que está en las calles,
que hay que reconocerlo
en esta misma carne,
desnudo como un verso,
que quien llega a encontrarlo
ve desvanecerse el miedo,
ve que se secan las lágrimas
ve nueva vida en lo yermo. 


Dicen por ahí
que si hay Dios esta lejos, ah,
pero tu y yo sabemos,
que esta cerca, en tu hermano,
… y está en tí muy adentro


José María R. Olaizola sj.

A Jesús Maestro

Jesús Maestro:
que yo piense con tu inteligencia,
que yo ame con tu corazón,
que yo vea todo con tus ojos,
que yo hable con tu lengua,
que yo oiga solo con tus oídos,
que yo guste lo que tú gustas,
que mis manos sean las tuyas,
que mis pies caminen sobre tus pasos,
que yo rece con tus oraciones,
que yo trate con tu trato,
que yo esté en ti y tú en mí;
tanto que yo desaparezca.

Beato Santiago Alberione

¿Qué es la Corona de Adviento?