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Mostrando entradas de diciembre, 2016

Retrocediendo

Manuel Rodriguez Diaz.

Se puede quitar el polvo que se ha quedado a vivir sobre una foto vieja; se le puede pasar un trapo húmedo, no demasiado húmedo, y seguramente existen productos químicos utilizables en estos casos. No lo sé.
Lo que (sí) sé es que no puedes quitar el sucio que aparece reproducido en la fotografía en cuestión.
Tratar de corregir el pasado es una forma de perder el presente.
Ni una, ni diez mil, ni un millón de personas, por más que traten, pueden irse a vivir a otro siglo ni mucho menos llevar a otros, por las buenas o a las malas, a una especie de burbuja impenetrable dentro de la cual el siglo 21 no exista y los almanaques digan que es el año 1800 o el 1910.
No importa que se lo crean. No se puede. No es verdad.

Los inocentes

El mayor destructor de la paz hoy en día es el aborto, porque es la guerra en contra los niños, el asesinato directo de los inocentes, asesinato de la Madre en contra de si misma.
Si nosotros aceptamos que una Madre asesine a su propio hijo, ¿cómo entonces podemos decirle a otros que no se maten entre sí? ¿Cómo podemos convencer a una mujer de no tener un aborto? Como en todo, debemos persuadirla con amor y nos recordamos que amar significa dar hasta que duela. Jesús dio hasta su vida por amarnos. Así es que, la Madre, que esté pensando en tener un aborto, debe ser ayudada a amar, o sea dar hasta que le duelan sus planes, o su tiempo libre, para que respete la vida de su hijo. El Padre de ese niño, quien quiera que sea, debe dar también hasta que le duela. Con el aborto, la Madre no aprende a amar, sino a matar hasta su propio hijo para resolver sus problemas.
Y con el aborto, al Padre se le dice que no tiene que tener responsabilidad alguna por el niño que ha traído a la vida. El Pa…

Es Navidad

En un año 2016 tan difícil, se hace aún más necesario recordar que ES NAVIDAD.
Paz y Bien

En la primera Navidad todo salió mal

"Ningún problema nos puede impedir amar a Jesús."

Hay que recordar que en la primera Navidad todo salió mal. La Virgen y San José estaban llenos de graves problemas. Estaban lejos de su hogar, no encontraron lugar y tuvieron que irse a un establo, entre animales. Allí todo era frío, oscuridad, abandono....
Todo parecía salir mal pero todo salió bien. Porque nació el Niño Dios.
La Virgen y José no se dejaron vencer por los problemas. Pusieron su corazón en El y sólo en El. No fue fácil, pero triunfó el amor sobre las mayores pruebas. Nada ni nadie los pudo separar del amor de Dios que se hizo vida entre ellos.
Benditos los que se abren para ver mas allá de los problemas y reciben la Palabra que se hizo carne.

Buen José

En nuestros nacimientos eres, buen José, una figura de segundo plano; casi de tan poca importancia, como el buey y la mula, que una vieja y bella tradición franciscana, situó a ambos lados del Niño.
Tú quedas ahí, casi escondido, al lado del misterio del gran Dios, convertido en carne de niño.

Nuestra Señora de Guadalupe

Nican mopohua (* )
Primera aparición.
Diez años después de tomada la ciudad de México se suspendió la guerra y hubo paz entre los pueblos, así como empezó a brotar la fe, el conocimiento del verdadero Dios, por quien se vive. 
A la sazón, en el año de mil quinientos treinta y uno, a pocos días del mes de diciembre, sucedió que había un pobre indio, de nombre Juan Diego según se dice, natural de Cuautitlán. Tocante a las cosas espirituales aún todo pertenecía a Tlatilolco. 
Era sábado, muy de madrugada, y venía en pos del culto divino y de sus mandados. Al llegar junto al cerrillo "llamado Tepeyácac amanecía y oyó cantar arriba del cerrillo: semejaba canto de varios pájaros preciosos; callaban a ratos las voces de los cantores; y parecía que el monte les respondía. Su canto, muy suave y deleitoso, sobrepujaba al del COYOL TOTOTL y del TZINIZCAN y de otros pájaros lindos que cantan.

Personajes del Adviento: María, madre del Redentor

El tiempo de Adviento vemos a la Virgen como intercesora y por eso es un tiempo propiamente Mariano. 
Con el nacimiento de Jesús mediante su madre María, comienza el “cielo nuevo y la tierra nueva”. Una realidad que muestra a María, la toda pura, sin mancha: ella es la Inmaculada.

Toda la preparación de Dios a su pueblo alcanza su culmen en la Santísima Virgen María, la escogida para ser la Madre del Redentor. Ella fue preparada por el Señor de manera única y extraordinaria.

En la celebración de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María vemos a Nuestra Señora aplastando la cabeza de la serpiente y ha sido preservada del pecado original heredado de nuestros primeros padres Adán y Eva, que se nos borra con el Bautismo, aunque no las consecuencias que es la concupiscencia y que en palabras del Apóstol San Pablo podríamos decir que “hago el mal que no quiero hacer y el bien que quiero hacer tanto me cuesta”.

La Virgen María fue la Madre del Primer Adviento que acabó en B…

Personajes del Adviento: San Juan Bautista Señala al Mesías

La profecía precursora de Jesucristo. 
Fue el precursor del Mesías y es uno de los personajes centrales de Adviento, ya que Isaías anunció al Mesías, el Bautista lo señaló y María la procreó en su cuerpo. Juan el Bautista anuncia a Cristo no sólo con palabras, como los otros profetas, sino especialmente con una vida análoga a la del Salvador y además indicando quien es. Juan el Bautista hace aún más concreto el mensaje de Isaías: él mismo prepara el camino al Señor, “predicando un bautismo de conversión”, anunciando la presencia de Uno que puede más que él, que bautizará con Espíritu Santo. 
Gracias al anuncio misionero y a la preparación del nuevo camino al Señor “en el desierto”, cambia realmente el panorama espiritual del creyente. Su itinerario Nace seis meses antes que Él; su nacimiento es vaticinado y notificado por el ángel Gabriel, como el suyo, y causa en las montañas de Judea una conmoción y regocijo semejantes a los que debían tener lugar poco después en las cercanías …

Personajes del Adviento: Isaías Anuncia al Mesías

"He aquí que una virgen está encinta y va a dar a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel" (Isaías 7,14)
La grandiosa visión del año 740 a.c. Dios está en el templo, sentado en un elevado trono; junto a él, los serafines cantan: “¡Santo, santo, santo es el Señor Dios del universo! ¡Toda la tierra está llena de su gloria!”. A esta voz, las puertas tiemblan y una humareda inunda el recinto. Isaías grita: “¡Ay de mí, estoy perdido, porque siendo un hombre de labios impuros he visto con mis propios ojos al Señor de los ejércitos!” Pero uno de los serafines le aplica sobre la boca un carbón encendido, diciendo: “Al tocar esto tus labios, desaparece tu culpa y se perdona tu pecado”.
En ese instante oye la voz del Señor que pregunta: “A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?” “Aquí estoy yo, envíame”– responde con prontitud. Dios lo envió, y transmitió con fidelidad la palabra del Altísimo al pueblo elegido y a todas las naciones de la tierra.