Que a nadie le falte el pan

Señor Jesús, todos los hombres buscamos el pan y la paz. ¡Cómo nos alegra oír de tus labios esta palabra íntima! Saber que tú eres el pan de vida, pan amasado con el fruto de la tierra, pan ganado con sudor, pan que da fuerza para andar el camino, pan para el pobre y el peregrino.
Eso eres tú: pan vivo. Que el pan que compartimos nos una a todos en el cuerpo de Cristo. Renueva, Señor, en este día el corazón de nuestra sociedad, para que el pan de la abundancia sea compartido con los pobres.
Haz que a nadie le falte el pan: el pan de tu palabra y de tu espíritu, el pan de un jornal suficiente, el pan de la libertad, el pan de la amistad y del amor fraterno. Acuérdate, Señor, de los miembros más débiles de tu cuerpo. Y que nosotros no los olvidemos nunca.

10 citas bíblicas sobre la envidia

10 citas bíblicas sobre la Envidia


Pues donde existen envidias y espíritu de contienda, allí hay desconcierto y toda clase de maldad. (Santiago 3, 16)

El corazón manso es vida del cuerpo; la envidia es caries de los huesos. (Proverbios 14, 30)

Pero si tienen en su corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no se jacten ni mientan contra la verdad. (Santiago 3, 14)

El furor es cruel, agua desbordada la cólera; mas ¿quién resistirá ante la envidia? (Proverbios 27, 4)

He visto que todo afán y todo éxito en una obra despierta la envidia del uno contra el otro. También esto es vanidad y atrapar vientos. (Eclesiastés 4, 4)

Pues todavía son carnales. Porque, mientras haya entre ustedes envidia y discordia ¿no es verdad que son carnales y viven como los hombres? (1 Corintios 3, 3)

¿Codician y no poseen? Matan. ¿Envidian y no pueden conseguir? Combaten y hacen la guerra. No tienen porque no piden. Piden y no reciben porque piden mal, con la intención de malgastarlo en sus pasiones. (Santiago 4, 2-3)

No busquemos la gloria vana provocándonos los unos a los otros y envidiándonos mutuamente. (Gálatas 5, 26)

Y cuando ellos estaban reunidos, les dijo Pilato: "¿A quién quieren que les suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?", pues sabía que le habían entregado por envidia. (Mateo 27, 17-18)

Es cierto que algunos predican a Cristo por envidia y rivalidad; mas hay también otros que lo hacen con buena intención (Filipenses 1, 15)




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