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Mostrando entradas de abril, 2013

Marthe Robin

Marthe es la sexta hija de un matrimonio de humildes campesinos de la pequeña localidad de Chateauneuf-de-Galeur, no lejos de Lyon.

En 1928, cuando tenía 26 años de edad, es golpeada por una encefalitis –que le paraliza todos sus músculos, incluso aquellos que inconscientemente  permiten deglutir alimentos y bebidas- y quedará por el resto de su vida postrada inmóvil en la cama, agravada posteriormente por la ceguera y la imposibilidad de dormir. Al comienzo podia aún mover los dedos pulgar e índice de una de las manos y pasar las cuentas del rosario. Poco tiempo duró esa pequeña facultad de movimiento perdiéndola y quedando entonces  completamente inmóvil a no ser por su cabeza, la que podia mover ligeramente. Es también desde los 26 años que no puede tomar ni siquiera un sorbo de agua. Cuando los médicos la forzaban a hacerlo, ante la imposibilidad de la deglución, el agua le salía por las narices.

Según la medicina, Marthe Robin debía morir pronto y lo único que se podía hacer e…

Un nuevo sacerdote, un nuevo susurro de Dios

Un nuevo sacerdote, un nuevo susurro de DiosP. Fernando PascualUn nuevo sacerdote, un nuevo susurro de Dios Dios sigue entre nosotros. Sigue en cada obispo, en cada sacerdote, en cada cristiano que vive a fondo el Evangelio. Sigue en su cariño, en la lluvia y el sol, en el pan y en el hogar, en cada niño que nace y en la fidelidad de unos esposos que se aman con locura.

Dios no se cansa de amarnos, de buscarnos, de caminar a nuestro lado. Es verdad que a veces el mal parece tan grande que nos olvidamos de su amor, que pensamos en su silencio como si fuese debilidad o impotencia.

Pero Dios no calla. Responde a nuestra oración de súplica. Susurra que nos ama, para siempre, cuando un joven dice sí a Cristo, cuando un obispo consagra un nuevo sacerdote.

Cada sacerdote es un mensaje de Dios, un grito que nos recuerda lo mucho que nos ama. Y esos gritos son miles, aunque no aparezcan en la prensa.

Esos jóvenes o adultos que se ofrecen, que se entregan, que se dejan tocar por el…

Manuel Rodriguez Diaz - Finestra

Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? (Hechos 9,1-20)

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles En aquellos días, Saulo, amenazando todavía de muerte a los discípulos del Señor, fue a ver al sumo sacerdote y le pidió, para las sinagogas de Damasco, cartas que lo autorizaran para traer presos a Jerusalén a todos aquellos hombres y mujeres que seguían la nueva doctrina.
Pero sucedió que, cuando se aproximaba a Damasco, una luz del cielo lo envolvió de repente con su resplandor. Cayó por tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Preguntó él: “¿Quién eres, Señor?” La respuesta fue: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate. Entra en la ciudad y ahí se te dirá lo que tienes que hacer”.
Los hombres que lo acompañaban en el viaje se habían detenido, mudos de asombro, pues oyeron la voz, pero no vieron a nadie. Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía abiertos los ojos, no podía ver. Lo llevaron de la mano hasta Damasco y ahí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber. Había en Damasco un d…

El Amor Vive (Padre Santiago Martin)

Para ÉL un canto nuevo (Salmo 33,3)

Monólogo de Zaqueo

Dr. Omar Arbaje De Moya Jericó es una ciudad muy tumultuosa. Siempre hay gente que viene y va, y caravanas que no dejan de traer y llevar incienso y animales muertos hacia Jerusalén. Jericó está en el camino para llegar al Templo de la ciudad de Jerusalén y, por lo tanto, siempre hay comerciantes y turistas: griegos, hebreos, fenicios, de Mesopotamia, de Asia Menor. No hay barco que no haya dejado sus mercancías en la orilla del mar para que miles y miles de camellos se encargaran de llevarlas a su destino final. Pero, siempre a través de la ciudad de Jericó . Aquí todo el mundo se conoce. Es más, se puede atravesar la ciudad en media jornada sabática. Siempre hay conglomerados de compradores que prefieren venir aquí a comprar sus ofrendas al Santísimo del Templo, porque la mercancía se vende hasta por la mitad de l precio que en Jerusalén. Pero, la Gran Dominadora, Roma, bajo el poder directo de Julio César, no es tonta: ha nombrado a personas, confiriéndoles casi toda su autor…

y os daré un corazón nuevo

Del profeta Ezequiel:  «Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios»  (Ez 36,24-28).

La Virgen María