Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2016

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, esa es nuestra humilde súplica; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, con la fuerza que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Bendición irlandesa (Hasta que volvamos a encontrarnos)

Que los caminos se abran a tu encuentro, que el sol brille sobre tu rostro, que la lluvia caiga suave sobre tus campos, que el viento sople siempre a tu espalda.
Que guardes en tu corazón con gratitud el recuerdo precioso de las cosas buenas de la vida.
Que todo don de Dios crezca en ti y te ayude a llevar la alegría a los corazones de cuantos amas.
Que tus ojos reflejen un brillo de amistad, gracioso y generoso como el sol, que sale entre las nubes y calienta el mar tranquilo.

20 citas del padre Pío

20 citas del Padre Pío de Pietrelcina
Jesús está contigo, incluso cuando no sientes su presencia. Él nunca está tan cerca de ti como lo está durante tus batallas espirituales. Él siempre está ahí, cerca de ti, te anima a luchar tu batalla con valentía. Él está allí para protegerte de los golpes del enemigo, para que no puedas ser lastimado”
“La verdadera y sustancial devoción consiste en servir a Dios sin experimentar ningún consuelo sensible. Esto significa servir y amar a Dios por Su propio bien”
“Él te quiere totalmente para Sí mismo, Él quiere que pongas toda tu confianza y todo tu afecto sólo en Él y es precisamente por esta razón que Él te envía esta aridez espiritual, para unirte más estrechamente a Él”
“Tú te quejas porque las mismas pruebas están constantemente regresando. Pero mira, ¿qué tienes que temer? ¿Tienes miedo de que el artesano divino quiera perfeccionar su obra maestra de esta manera? ¿Quieres venir de la mano de un magnífico artista como un mero boceto y nada má…

Hijos de la Luz

...Entonces empezó la batalla entre la soberbia y la humildad. Miguel se alzó entre todos los demás y proclamó “¡Quién cómo Dios!”... “Antes de empezar…”
Vivimos en una era en la que la tecnología y la ciencia exigen pruebas, y sin embargo, buscamos el misterio. Pero cuando Dios nos ofrece ese misterio, nos esmeramos en destruirlo con nuestra grosera indiferencia o con razonamientos infantiles.
Nos enorgullecemos de nuestros avances tecnológicos y en el hecho de haber encontrado ese invisible poder llamado “energía atómica”, energía que puede curar, destruir, renovar y reconstruir. Y sin embargo, negamos a los espíritus angélicos quienes son también poderes invisibles que pueden destruir, curar y renovar.
Nos enorgullecemos de los genios que aparecen por aquí y por allá, y sin embargo negamos la multitud de inteligencias que sacuden la mente humana.
Sabemos del mal que existe en el mundo y de la incapacidad del hombre para hacerle frente y sin embargo negamos a los espíritus del mal q…

En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María

El evangelista dice: «El nombre de la virgen era María» (Lc 1,27). Digamos algo a propósito de este nombre que, según dicen, significa «estrella del mar» y que resulta tan adecuado a la Virgen Madre. De manera muy adecuada es comparada con una estrella, porque, así como la estrella emite su rayo sin corromperse, la Virgen también dio a luz al Hijo sin que ella sufriera merma alguna. Ni el rayo disminuyó la luz de la estrella, ni el Hijo la integridad de la Virgen. Ella es la noble estrella nacida de Jacob, cuyo rayo ilumina todo el universo, cuyo esplendor brilla en los cielos, penetra en los infiernos, ilumina la tierra, caldea las mentes más que los cuerpos, fomenta la virtud y quema los vicios. Ella es la preclara y eximia estrella que necesariamente se levanta sobre este mar grande y espacioso: brilla por sus méritos, ilumina con sus ejemplos.

La acción del Espíritu de Dios

El Espíritu de Dios capacita a los hombres para que actúen como Él quiere, de manera que se realicen sus planes. El Espíritu suscita una experiencia de visión y de sabiduría en algunos elegidos. En algunos casos provoca un discernimiento y sabiduría «naturales», aunque entregadas para que se realice el proyecto salvador de Dios: El faraón, refiriéndose a la profunda sabiduría de José, dice de él: «¿Dónde encontraremos un hombre como éste, que tenga el Espíritu de Dios?» (Gn 41, 38). Dios concede a Moisés una ayuda para que pueda solucionar los conflictos que surgían entre el pueblo: «Llama a setenta ancianos de Israel... Les trasmitiré del Espíritu que hay en ti para que puedan hacerse cargo del pueblo y no tengas que llevar esa carga solo» (Nm 11, 16-30).
En otros casos, es un don que trasciende las posibilidades del hombre. Balaam quiere profetizar contra Israel, pero se ve obligado a pronunciar, contra su propia voluntad, un oráculo de Dios: «El Espíritu de YHWH vino sobre él y en…

Espíritu Santo. La fuerza de vida de Dios

I. EL ESPÍRITU SANTO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.
1- Es difícil hablar del Espíritu Santo. En el A. T., el Padre nos revela algo de su propia identidad («Yo no quiero la muerte del pecador», etc.). En el N. T. se manifiesta el Hijo («Yo soy el camino», etc.). El Espíritu Santo está presente en la Sagrada Escritura desde el principio (Gn 1, 2) hasta el final (Ap 22, 17), pero nunca se nos ha dirigido con el pronombre personal «Yo». Permanece en el anonimato.
«Nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios» (1 Cor 2, 11). El Espíritu, que conoce la intimidad de Dios, nos revela al Padre y al Hijo, pero no se revela a sí mismo. San Pablo nos dice que «El E. S. clama en nuestros corazones Abba, Padre» (Ga 4, 6) y que «nadie puede decir que Jesús es Señor si el E. S. no le mueve» (1 Cor 12, 3). El Espíritu se manifiesta en total referencia al Padre y al Hijo. Es el «vinculum caritatis» que une y diferencia al Padre y al Hijo; es la relación entre ambos, la fuerza que impulsa a Dios…

Santa Teresa de Calcuta

“De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”. De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres. “Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mi para que seamos su amor y su compasión por los pobres”. Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo con un único deseo: “saciar su sed de amor y de almas” .