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Mostrando entradas de marzo, 2017

Hay tres habitaciones en el Templo de nuestra alma

Nuestros recuerdos son solo nuestros y no podemos culpar a nada ni nadie del pasado por cualquier dolor que habite en ellos
Hay tres habitaciones en el Templo de nuestra alma: la Memoria, el Intelecto y la Voluntad, y las tres deben ser devueltas a Dios adornadas con las joyas de la Fe, la Esperanza y la Caridad.
Las estructuras de maderas que se nos dieron en el Bautismo deben ser consolidadas con aquellos sólidos materiales adecuados para que habite en ella un Rey. Si permitimos que las estructuras originales se deterioren y caigan en ruinas por nuestra pereza y nuestra falta de celo, viviremos en aquellas ruinas por toda la eternidad.
Nuestros recuerdos son solo nuestros y no podemos culpar a nada ni nadie del pasado por cualquier dolor que habite en ellos. Si les abrimos la puerta o seguimos desmenuzando el pasado en nuestra mente, solo nos tendremos a nosotros mismos para culparnos.
Nuestra falta de perdón nos llena de odio y nuestra falta de compasión nos vuelve duros de corazó…

Has hallado gracia delante de Dios

El Anuncio del Ángel a María.
En el primer capítulo del Evangelio de San Lucas leemos:

« Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. »
La palabra "ángel" significa: Un mensajero, un mensajero de Dios.
Gabriel: El que trae buenas noticias, de parte de Dios.
Una virgen es en la Santa Biblia una mujer que no ha cometido impurezas. En el mundo hay muchas mujeres vírgenes, pero una es más pura y más santa que las demás y la llamamos "Santísima Virgen". Es la madre de Jesús.
Comprometida en matrimonio (Desposada): Unos meses antes de casarse, los novios firmaban un compromiso de matrimonio, para que el esposo pudiera dedicarse tranquilamente a preparar todo lo necesario para su próximo hogar, sin peligro de que después la prometida ya no se casara con él.
Desposada a un hombre llamado José.
En Israel era muy estimado …

Muéstrame a tu Dios

"...puedes sanar, si quieres. Ponte en manos del médico, y él punzará los ojos de tu alma y de tu corazón. ¿Qué médico es éste? Dios, que sana y vivifica mediante su Palabra y su sabiduría...."
Si tú me dices: «Muéstrame a tu Dios», yo te diré a mi vez: «Muéstrame tú al hombre que hay en ti», y yo te mostraré a mi Dios. Muéstrame, por tanto, si los ojos de tu mente ven, y si oyen los oídos de tu corazón. 
Pues de la misma manera que los que ven con los ojos del cuerpo perciben con ellos las realidades de esta vida terrena y advierten las diferencias que se dan entre ellas -por ejemplo, entre la luz y las tinieblas, lo blanco y lo negro, lo deforme y lo bello, lo proporcionado y lo desproporcionado, lo que está bien formado y lo que no lo está, lo que es superfluo y lo que es deficiente en las cosas--, y lo mismo se diga de lo que cae bajo el dominio del oído -sonidos agudos, graves o agradables-, eso mismo hay que decir de los oídos del corazón y de los ojos de la mente, en…

Unidos a Cristo nunca estamos solos.

Unidos a Cristo nunca estamos solos. Unidos a Él, que es el camino, avanzamos seguros porque Él nos invita y, al mismo tiempo, nos da la gracia de anhelar seguirle; nos impulsa hacia adelante y nos lleva de la mano; de esta forma se convierte en nuestro guía, compañero, sendero y destino.
Unidos a Cristo vemos a aquellos que nos aman como un testimonio del amor que el Padre nos envía en el Hijo. Consideramos a aquellos que nos odian, o dicen odiarnos, como a hermanos nuestros que sufren y se hacen daño por el dolor de los rencores almacenados, y unidos a Él pedimos, para ellos y nosotros, la paz de Su perdón.

De la impaciencia y las prisas, sálvame, Señor

Del dolor y de la enfermedad Del sufrimiento y del pesimismo Sálvame, Señor
Del cansancio y de la angustia De la tristeza y del desencanto Sálvame, Señor
De la maldad y del rencor Del fracaso y de las caídas Sálvame, Señor
Del pecado y de la debilidad De la muerte y de las lágrimas Sálvame, Señor

Los Carismas y los Dones del Esipíritu Santo

No es más santo el que tenga mayores carismas.
Que son los carismas
Los carismas son dones extraordinarios concedidos por Dios, especialmente por el Espíritu Santo, que se encuentran en todo tiempo y lugar.

No son requisitos para la salvación personal.

No es más santo el que tenga mayores carismas, y no se reciben por el bautismo ni por ningún otro sacramento.

 “Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; diversidad de actividades, pero es el mismo Dios que actúa en todas ellas” (1Co 12, 4-6).

Para qué son los carismas
El Espíritu Santo los concede a quien él quiere dentro y fuera de la iglesia. Con lo que lo capacita y dispone para asumir algunas obras y funciones; pero los concede de forma incomparable dentro de la Iglesia, por los méritos de Cristo, para el bien común, y para la renovación y construcción de la iglesia.

“En cada uno el Espíritu revela su presencia con un don que también es un servicio”.

Convertirse no es transformarse en quien no eres, sino dejar que emerja lo mejor de ti

Pregón de Cuaresma
José María Rodríguez Olaizola, sj

Hay quien nunca frena. Quien vive deprisa. Quien viaja sin cesar de un lado a otro, de una experiencia a otra, de un momento a otro. La velocidad es signo de nuestros tiempos. Y la desmemoria. Olvidamos, quizás, rápido, porque vivimos rápido.
Por eso, en algunos momentos, hace falta frenar. Detenerse, plantar los pies en tierra firme, mirar alrededor, y también mirar hacia dentro. Preguntarse por lo que, tal vez, es inercia e inmediatez; por las personas que forman parte de nuestro horizonte diario; por las metas que guían la propia vida. Y, con todo eso, pensar en si merece la pena, o si puede ser mejor.

Carta a Diogneto

"Los cristianos no se distinguen de los demás hombres, ni por el lugar en que viven, ni por su lenguaje, ni por sus costumbres. Ellos, en efecto, no tienen ciudades propias, ni utilizan un hablar insólito, ni llevan un género de vida distinto. Su sistema doctrinal no ha sido inventado gracias al talento y especulación de hombres estudiosos, ni profesan, como otros, una enseñanza basada en autoridad de hombres.
Viven en ciudades griegas y bárbaras, según les cupo en suerte, siguen las costumbres de los habitantes del país, tanto en el vestir como en todo su estilo de vida y, sin embargo, dan muestras de un tenor de vida admirable y, a juicio de todos, increíble. Habitan en su propia patria, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña es patria para ellos, pero están en toda patria como en tierra extraña. Igual que todos, se casan y engendran hijos, pero no se deshacen de los hijos que conciben. Tienen la m…