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Los símbolos de los Apóstoles

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PedroDos llaves cruzadas / la cruz hacia abajo / vestimentas papales y tiara / el gallo.
Santiago el MayorVieira / cabalga a caballo llevando un estandarte.
AndrésCruz en forma de aspa / un pez
BartoloméUn trozo de piel/ un cuchillo.
FelipeUn bastón acabado en forma de cruz latina/ tres panes/ una serpiente.

Santiago el MenorUn palo.
Juan el EvangelistaUna copa con una serpiente enrollada.
San Judas Tadeo  El Báculo / Cruz / Hacha / Garrote
MateoEl ángel/ la espada/ el hacha/ una bolsa de dinero.
Simón el zelote Una sierra.

San Juan Bosco: El sueño de las dos columnas. Profecías sobre la Crisis en la Iglesia

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"...Otras naves, que por miedo al combate se habían retirado y que se encuentran muy distantes, continúan observando prudentemente los acontecimientos, hasta que, al desaparecer en los abismos del mar los restos de las naves destruidas..."
El 26 de mayo de 1862 Don Bosco había prometido a sus jóvenes que les narraría algo muy agradable en los últimos días del mes. El 30 de mayo, por la noche les contó lo siguiente: Os quiero contar un sueño. Es cierto que el que sueña no razona; con todo, yo que os contaría a Vosotros hasta mis pecados si no temiera que salieran huyendo asustados, o que se cayera la casa, se lo voy a contar para su bien espiritual.

Este sueño lo tuve hace algunos días. Figúrense que están conmigo a la orilla del mar, o mejor, sobre un escollo aislado, desde el cual no ven más tierra que la que tienen debajo de los pies. En toda aquella superficie líquida se ve una multitud incontable de naves dispuestas en orden de batalla, cuyas proas terminan en un afilado…

San Agustín, Doctor de la Iglesia

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Una de las autobiografías más famosas del mundo, las (*) Confesiones de San Agustín , comienza de esta manera: “Grande eres Tu, Oh Señor, digno de alabanza … Tu nos has creado para Ti, Oh Señor, y nuestros corazones estarán errantes hasta que descansen en Ti” (Confesiones, Capítulo 1). Durante mil años, antes de la publicación de la Imitación de Cristo, Confesiones fue el manual más común de la vida espiritual. Dicho libro ha tenido más lectores que cualquiera de las otras obras de San Agustín. El mismo escribió sus Confesiones diez años después de su conversión, y luego de ser sacerdote durante ocho años. En el libro, San Agustín se confiesa con Dios, narrando el escrito dirigido al Señor. San Agustín le admite a Dios: “Tarde te amé, Oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé” (Confesiones, Capítulo 10). Muchos aprenden a través de su autobiografía a acercar sus corazones al corazón de Dios, el único lugar en donde encontrar la verdadera felicidad … ¿Quién fue este ‘p…

Lo que jamás se ha oído decir

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“Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir, que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia, y reclamando tu socorro, haya sido abandonado por tí..."
Padre Eusebio Gómez Navarro OCD

“Durante la época del monzón, en Kerala, el estado del sur de la India de donde yo procedo, los campos de arroz se extienden como una interminable alfombra esmeralda hacia el horizonte. Es una época de crecimiento y alegría para todas las criaturas. Cuando era niño solía caminar junto a mi guía espiritual, la madre de mi madre, a través de aquellos campos de arroz hasta el templo de nuestros antepasados.

Mientras caminábamos, a menudo veíamos junto al sendero la piel abandonada de una serpiente, formando una especie de lazo. Un día pregunté a mi abuela: “¿Por qué las serpientes se desprenden de su piel?” Su respuesta estuvo llena de sabiduría. Ahora me doy cuenta de que se refirió a muchas cosas más que a las serpientes. “Si las serpientes no se des…

San Francisco: «juglar de Dios»

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«Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas»
Para Francisco la naturaleza no está corrompida. La naturaleza y la vida proceden de Dios. Están ahí para manifestarlo y servirlo. El mundo todo, por lo mismo, es un inmenso coro del que se alza un canto de alabanza jamás interrumpido.
Francisco canta a las criaturas con un amor de pobre que le impide desear poseerlas. Nunca él se ha atrevido a materializar el espíritu, pero tampoco él ha osado nunca espiritualizar la naturaleza. En verdad, en su materialidad él no veía ni contemplaba sino su significado nuevo, espiritual, como en la mañana del mundo, cuando todo salió bello y puro de las manos de Dios.
Francisco, por eso, predicó a los pájaros e inundado de gozo los bendijo (1 Cel 58). Acogió con premura y alegría a un pez, estando él en el lago Trasimeno, llamándolo hermano (1 Cel 61). Al contemplar el sol, la luna y las estrellas del firmamento sus ojos y su ánimo rebosaban de gozo (1 Cel 80). Se hizo amigo de un faisán, de una cigarra…

7 citas bíblicas sobre el Perdón

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La prudencia del hombre domina su ira, y su gloria es dejar pasar una ofensa (Proverbios 19, 11)
No te alegres por la caída de tu enemigo, no se goce tu corazón cuando se hunde (Proverbios 24, 17)
Pero yo les digo a los que me escuchan: Amen a sus enemigos, haga el bien a los que los odien (Lucas 6, 27) No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien. (Romanos 12, 21)
Sean más bien buenos entre ustedes, entrañables, perdonándose mutuamente como los perdonó Dios en Cristo. (Efesios 4, 32)
Desiste de la cólera y abandona el enojo, no te acalores, que es peor (Salmo 37, 8)

El Escapulario de la Virgen del Carmen

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La Virgen entregó a San Simón Stock el escapulario carmelita en 1251 y le dijo: 

“Tú y todos los Carmelitas tendréis el privilegio, que quien muera con él no padecerá el fuego eterno”.  Es decir, quien muera con él encima, se salvará. 
 Y luego, la Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII en el siglo XIV. Y le prometió para quienes cumplieran los requisitos de esta devoción que “como Madre de Misericordia con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza”. 


La historia

El escapulario tiene su origen en los hábitos llevados por las órdenes monásticas, a partir de los benedictinos. Y más tarde adoptado por muchas otras comunidades religiosas.

Básicamente, se le decía escapulario a un trozo de tela que se llevaba sobre los hombros que caía sobre el pecho y la espalda de la persona con una abertura para la cabeza. En un primer momento el escapulario servía más como un dela…