Ir al contenido principal

Entradas

La máquina de juzgar

Cuando leemos, en el evangelio de San Lucas: “No juzguen y no serán juzgados, no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.” (Lucas 6,37) no se trata de unos versos que están allí para recitarlos sin pensar, como cualquier otra letra vacía hecha para entretenernos. Es palabra de Dios. Palabra de verdad para que la hagamos vida en nuestra vida.
Por Manuel Rodriguez Diaz.

Cuando digo, o tan sólo pienso, que tú juzgas a otros, te estoy juzgando y por la tanto haciendo lo que, al verlo en ti, condeno. 
La máquina de juzgar funciona, constante, insistente, sin parar. La usamos para juzgar a los demás, para juzgar a aquellos a quienes llamamos: los otros, ellos, esos, la gente, esa gente. Esa maquinita no deja de andar ni por un instante, ni se detiene en ningún lugar; hasta que quien la lleva encima diga: ¡basta!
Tendríamos que apagarla alguna vez; siquiera por un rato, e ir aprendiendo paulatinamente a mantenerla apagada cada vez por más tiempo, hasta que su ruido consta…
Entradas recientes

10 citas bíblicas sobre el rey David

Dijo Yahveh a Samuel: "¿Hasta cuándo vas a estar llorando por Saúl, después que yo le he rechazado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y vete. Voy a enviarte a Jesé, de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí." (1 Samuel 16, 1)
Tomó Samuel el cuerno de aceite y le ungió en medio de sus hermanos. Y a partir de entonces, vino sobre David el espíritu de Yahveh. Samuel se levantó y se fue a Ramá. (1 Samuel 16, 13)
Dijo David a Saúl: "Que nadie se acobarde por ése. Tu siervo irá a combatir con ese filisteo." (1 Samuel 17, 32)
y dijo el filisteo a David: "Ven hacia mí y daré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo." Dijo David al filisteo: "Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo voy contra ti en nombre de Yahveh Sebaot, Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado. (1 Samuel 17, 44-45)
Y venció David al filisteo con la honda y la piedra; hirió al filisteo y le mató sin tener espa…

Los ángeles también oran

La oración perdona los delitos, aparta las tentaciones, extingue las persecuciones, consuela a los pusilánimes, recrea a los magnánimos, conduce a los peregrinos, mitiga las tormentas, aturde a los ladrones, alimenta a los pobres, rige a los ricos, levanta a los caídos, sostiene a los que van a caer, apoya a los que están en pie. 
El sarificio espiritual Tertuliano, Tratado sobre la oración (Caps. 28-29)
La oración es el sacrificio espiritual que abrogó los antiguos sacrificios. ¿Qué me importa el número de vuestros sacrificios? -dice el Señor-. Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones, la sangre de toros, corderos y machos cabríos no me agrada. 
¿Quién pide algo de vuestras manos? Lo que Dios desea, nos lo dice el evangelio: Se acerca la hora -dice- en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad. Porque Dios es espíritu, y desea un culto espiritual. 
Nosotros somos, pues, verdaderos adoradores y verdaderos sacerdotes cuando oramos en…

San José, un maestro singular

La devoción a San José 

La devoción a San José se fundamenta en que este hombre "justo" fue escogido por Dios para ser el esposo de María Santísima y hacer las veces de padre de Jesús en la tierra. Durante los primeros siglos de la Iglesia la veneración se dirigía principalmente a los mártires. Quizás se veneraba poco a San José para enfatizar la paternidad divina de Jesús. Pero, así todo, los Padres (San Agustín, San Jerónimo y San Juan Crisóstomo, entre otros), ya nos hablan de San José.
Según San Callistus, esta devoción comenzó en el Oriente donde existe desde el siglo IV, relata también que la gran basílica construida en Belén por Santa Elena había un hermoso oratorio dedicado a nuestro santo. San Pedro Crisólogo: "José fue un hombre perfecto, que posee todo género de virtudes"
El nombre de José en hebreo significa "el que va en aumento. Y así se desarrollaba el carácter de José, crecía "de virtud en virtud" hasta llegar a una excelsa santidad.

Curando su fe en contraste a la fe “curandera”

"La fe pide, sabiendo que el Padre nos escucha. La esperanza espera Su respuesta y el amor la acepta con alegría." Dios siempre hizo maravillas a través de sus profetas para incrementar la fe de su pueblo escogido.... Sin embargo, Su enemigo ha imitado algunos de esos milagros para engañar a los fieles.... Jesús nos pide ser cautelosos pero no incrédulos.
Madre Angélica
Las curaciones y los milagros han sido un misterio para los hombres de todos los tiempos. Para algunos, el fenómeno es aterrador; mientras que para otros es emocionante. Quizá resulta más común que sea aterrador dada la posibilidad de la decepción y el mal. Cuando Dios le dio a Moisés el poder de realizar milagros, los magos y adivinos del faraón fueron capaces de repetir algunos de los mismos.
Se habla de prodigios fantásticos en tiempos paganos durante el periodo helénico y muchos milagros que fueron realizados por rabinos judíos y por los antiguos profetas. Elías evitó que cayera la lluvia durante tres años…

3 oraciones por la paz

Oraciones del Papa Francisco, Pablo VI y de San Juan Pablo II.

Oración del Papa Francisco Dios omnipotente y misericordioso, Señor del Universo y de la historia humana. Todo lo que has creado es bueno, y tu compasión por el hombre, que te abandona una y otra vez, es inagotable. Venimos hoy a implorarte que ampares al mundo y a sus habitantes con la paz, alejando de él el destructivo oleaje del terrorismo, restaurando la amistad y derramando en los corazones de tus criaturas el don de la confianza y la prontitud para perdonar.

Dador de la vida, te pedimos también por todos los que han muerto, víctimas de los brutales ataques terroristas. Concédeles la recompensa y la alegría eternas. Que intercedan por el mundo, sacudido por la angustia y desgracias.

Jesús, Príncipe de la Paz, te rogamos por los heridos en los ataques terroristas: los niños y los jóvenes, las mujeres y los hombres, los ancianos, las personas inocentes y los que han sido agredidos por casualidad. Sana su cuerpo y el cora…