24 de julio de 2017

Orando con el Credo


CREO

Quisiera que me susurrases al oído esta frase:
"Tú fe te ha salvado."
"Que se haga conforme a tu fe."
No quisiera escuchar el reproche:
"Hombre de poca fe, ¿por qué dudas?"
Creo con todo mi corazón en cada una de las verdades del símbolo apostólico, el Credo.

Creo en un sólo Señor, único Dios, único Padre.
Los ídolos no viven, son piedras, son madera o bronce sin aliento de vida.
Tú eres vida, luz, amor infinito.
Hoy muchos no te aceptan, Dios eterno, juventud inmarcesible, y prefieren hacerse sus propias divinidades que se llaman alcohol, drogas y amor libre, dioses ante quienes doblan la rodilla y el alma.
Pero esos dioses humanos se les han hecho pedazos en las manos.
Yo creo en Ti, siempre he confiado en Ti y siempre te amaré, único Dios, imprescindible Dios, creador del cielo, de la tierra y de todo lo que existe.
Sin Ti nada existiría, todo sería caos y tiniebla.
Sin Ti yo no existiría.
Tú llegaste primero, Tú has estado siempre, yo llegué mucho después que Tú, y llegué porque Tú lo decidiste, antes de que pudiera yo suplicarte por mi vida.
Eres un Dios amor y yo sé que me amas, por eso me has hecho vivir.
Te adoro, mi Dios, confío en tu bondad infinita, te amo con la fuerza del mandamiento.
Y lo mismo que te amo a Ti amo a todos los hombres, porque son tus hijos.

EN DIOS PADRE TODOPODEROSO

Padre nuestro, Padre mío.
Tu hijo Jesús me enseñó a rezar así: Padre nuestro que estás en el cielo...
Tú eres la vida, la vida de todos los seres por tanto también mi vida.
Eres Dios de vivos, no de muertos.
Eres vida eterna para tus hijos que, por rebelarse, probaron la muerte.
Padre todopoderoso.
Todo lo puedes, mientras que yo casi nada o nada.
El firmamento me deslumbra y me manifiesta tu poder.
Padre bueno, misericordioso, pintado por tu Hijo como el que recibe al hijo malo, al pródigo, al que quiere vivir a su capricho, buscando la muerte.
Un Padre que espera, que sabe abrazar y besar al hijo ingrato, que devuelve anillos y viste de ropas nuevas, que calza al que viene sin sandalias.
Un Padre que organiza una gran fiesta para el hijo perdido y muerto por verlo de nuevo en el hogar.

13 de julio de 2017

¿María es intercesora o sólo Cristo lo es?


Los hermanos separados creen que llamar a María "intercesora", es antibíblico, según 1 Tim 2, 5 que dice "Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús".

La Iglesia Católica nunca ha enseñado que María ocupe el lugar del Señor Jesús, todo lo contrario. La Iglesia ha proclamado siempre que Cristo es el único camino para llegar al Padre, y que sólo por Él es que somos reconciliados. Por ello, y en este sentido, Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres, el único en el cual Dios y el hombre son reconciliados.

Sin embargo, hay otro sentido de la palabra "mediador". Por ejemplo, si le pides a alguien que ore por ti, entonces esa persona está "mediando" o "intercediendo" por ti ante Dios. En este sentido, cualquiera puede interceder ante Dios por otra persona, y esto en nada oscurece o disminuye la mediación y la reconciliación traída por Jesucristo, todo lo contrario. Y es en este sentido que decimos que Santa María es intercesora, y lo es por excelencia, ya que es la que más estuvo unida al Verbo Encarnado, siendo su propia Madre.