1 de diciembre de 2016

Personajes del Adviento: Isaías Anuncia al Mesías



"He aquí que una virgen está encinta y va a dar a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel" (Isaías 7,14)

La grandiosa visión del año 740 a.c.

Dios está en el templo, sentado en un elevado trono; junto a él, los serafines cantan: “¡Santo, santo, santo es el Señor Dios del universo! ¡Toda la tierra está llena de su gloria!”. A esta voz, las puertas tiemblan y una humareda inunda el recinto. Isaías grita: “¡Ay de mí, estoy perdido, porque siendo un hombre de labios impuros he visto con mis propios ojos al Señor de los ejércitos!” Pero uno de los serafines le aplica sobre la boca un carbón encendido, diciendo: “Al tocar esto tus labios, desaparece tu culpa y se perdona tu pecado”.

En ese instante oye la voz del Señor que pregunta: “A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?” “Aquí estoy yo, envíame”– responde con prontitud. Dios lo envió, y transmitió con fidelidad la palabra del Altísimo al pueblo elegido y a todas las naciones de la tierra.

29 de noviembre de 2016

Adviento. Histórico, místico y escatológico


Al celebrar la Iglesia el Adviento, te invita a meditar en la venida del Señor. Esta venida se nos presenta en tres dimensiones:

Adviento Histórico. Es la espera en que vivieron los pueblos que ansiaban la venida del Salvador. Va desde Adán hasta la encarnación, abarca todo el Antiguo Testamento. Escuchar en las lecturas a los Profetas, nos deja una enseñanza importante para preparar los corazones a la llegada del Señor. Acercarse a esta historia es identificarse con aquellos hombres que deseaban con vehemencia la llegada del Mesías y la liberación que esperaban de él.

Adviento Místico. Es la preparación moral del hombre de hoy a la venida del Señor. Es un Adviento actual. Es tiempo propicio para la evangelización y la oración que dispone al hombre, como persona, y a la comunidad humana, como sociedad, a aceptar la salvación que viene del Señor. Jesús es el Señor que viene constantemente al hombre. Es necesario que el hombre se percate de esta realidad, para estar con el corazón abierto, listo para que entre el Señor. El Adviento, entendido así, es de suma actualidad e importancia.

26 de noviembre de 2016

El Magníficat. Cántico de la santísima virgen María


El Magníficat es un canto que revela con acierto la espiritualidad de los anawim bíblicos, es decir, de los fieles que se reconocían «pobres» no sólo por su alejamiento de cualquier tipo de idolatría de la riqueza y del poder, sino también por la profunda humildad de su corazón, despojado de la tentación del orgullo, abierto a la irrupción de la gracia divina salvadora. En efecto, todo el Magníficat está marcado por esta «humildad», en griego tapeinosis, que indica una situación de humildad y pobreza concreta.

El primer movimiento del cántico mariano (cf. Lc 1,46-50) es una especie de voz solista que se eleva hacia el cielo para llegar hasta el Señor. Escuchamos precisamente la voz de la Virgen que habla así de su Salvador, que ha hecho obras grandes en su alma y en su cuerpo. En efecto, conviene notar que el cántico está compuesto en primera persona: «Mi alma... Mi espíritu... Mi Salvador... Me felicitarán... Ha hecho obras grandes en mí...». Así pues, el alma de la oración es la celebración de la gracia divina, que ha irrumpido en el corazón y en la existencia de María, convirtiéndola en la Madre del Señor.