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Mostrando entradas de diciembre, 2015

Por el año que termina: Gracias, Señor, gracias

Andrea Bocelli - Adeste Fideles

Adeste Fideles
Adeste, fideles, Laeti triumphantes, Venite, venite in Bethlehem! Natum videte, Regem angelorum. Venite, adoremus! Venite, adoremus! Venite, adoremus Dominum!

Nos ha nacido un niño - Hna. Glenda

El buey y el asno junto al pesebre

Joseph Ratzinger

En Navidad nos deseamos de corazón que este tiempo festivo, en medio de todo el ajetreo actual, nos otorgue un poco de reflexión y alegría, contacto con la bondad de nuestro Dios y, de ese modo, ánimos renovados para seguir adelante. Al empezar esta pequeña reflexión sobre lo que esta fiesta puede decirnos hoy, tal vez resulte útil una breve mirada al origen de la celebración de la Navidad.

El año litúrgico de la Iglesia se ha desarrollado ante todo, no desde la consideración del nacimiento de Cristo, sino desde la fe en su resurrección. Por tanto, la fiesta originaria de la cristiandad no es la Navidad, sino la Pascua. Pues, de hecho, sólo la resurrección ha fundamentado la fe cristiana y ha hecho existir a la Iglesia. Por eso, ya Ignacio de Antioquia (muerto como muy tarde el 117 d.C.) llama a los cristianos aquellos que "ya no guardan el sábado, sino que viven según el día del Señor": ser cristiano significa vivir pascualmente, desde la resurrección, que …

San Francisco de Asís y la navidad

Fr. Tomás Gálvez.
Sucedió en Rivotorto, en el año 1209. El 25 de diciembre de ese año cayó en viernes y los hermanos, en su ignorancia, se preguntaban si había que ayunar o no. Entonces fray Morico, uno de los primeros compañeros, se lo planteó a San Francisco y obtuvo esta respuesta: "Pecas llamando 'día de Venus' (eso significa la palabra viernes) al día en que nos ha nacido el Niño. Ese día hasta las paredes deberían comer carne; y, si no pueden, habría que untarlas por fuera con ella".
La devoción de San Francisco por la fiesta de la Natividad de Cristo le venía, pues, ya desde los comienzos de su conversión, y era tan grande que solía decir: "Si pudiera hablar con el emperador Federico II, le suplicaría que firmase un decreto obligando a todas las autoridades de las ciudades y a los señores de los castillos y villas a hacer que en Navidad todos sus súbditos echaran trigo y otras semillas por los caminos, para que, en un día tan especial, todas las aves tuvier…

¿Has esperado demasiado poco?

En la vida, el hombre está constantemente a la espera: cuando es niño quiere crecer; cuando es adulto busca la realización y el éxito; cuando es de edad avanzada aspira al merecido descanso. Pero llega el momento en que descubre que ha esperado demasiado poco si, fuera de la profesión o de la posición social, no le queda nada más que esperar. La esperanza marca el camino de la humanidad, pero para los cristianos está animada por una certeza: el Señor está presente a lo largo de nuestra vida, nos acompaña y un día enjugará también nuestras lágrimas. Un día, no lejano, todo encontrará su cumplimiento en el reino de Dios, reino de justicia y de paz.
Existen maneras muy distintas de esperar. Si el tiempo no está lleno de un presente cargado de sentido, la espera puede resultar insoportable; si se espera algo, pero en este momento no hay nada, es decir, si el presente está vacío, cada instante que pasa parece exageradamente largo, y la espera se transforma en un peso demasiado grande, porqu…

¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

Lectura del santo Evangelio según san Lucas. 

En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a preguntar a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” Cuando llegaron a donde estaba Jesús, le dijeron: “Juan el Bautista nos ha mandado a preguntarte si eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro”. En aquel momento, Jesús curó a muchos de varias enfermedades y dolencias y de espíritus malignos y a muchos ciegos les concedió la vista. Después contestó a los enviados: “Vayan a contarle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Dichoso el que no se escandalice de mí”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Nican mopohua - el relato de las apariciones marianas de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac

Primera aparición
Diez años después de tomada la ciudad de México se suspendió la guerra y hubo paz entre los pueblos, así como empezó a brotar la fe, el conocimiento del verdadero Dios, por quien se vive. 
A la sazón, en el año de mil quinientos treinta y uno, a pocos días del mes de diciembre, sucedió que había un pobre indio, de nombre Juan Diego según se dice, natural de Cuautitlán. Tocante a las cosas espirituales aún todo pertenecía a Tlatilolco. 
Era sábado, muy de madrugada, y venía en pos del culto divino y de sus mandados. Al llegar junto al cerrillo "llamado Tepeyácac amanecía y oyó cantar arriba del cerrillo: semejaba canto de varios pájaros preciosos; callaban a ratos las voces de los cantores; y parecía que el monte les respondía. Su canto, muy suave y deleitoso, sobrepujaba al del COYOL TOTOTL y del TZINIZCAN y de otros pájaros lindos que cantan. 
Se paró Juan Diego a ver y dijo para sí: "¿Por ventura soy digno de lo que oigo? ¿quizás sueño? ¿me levanto de dor…

Santa María Egipciaca - Eremita Penitente

Una hermosa tradición muy antigua cuenta que en el siglo V un santo sacerdote llamado Zózimo después de haber pasado muchos años de monje en un convento de Palestina dispuso irse a terminar sus días en el desierto de Judá, junto al río Jordán. Y que un día vio por allí una figura humana, que más parecía un esqueleto que una persona robusta. Se le acercó y le preguntó si era un monje y recibió esta respuesta: “Yo soy una mujer que he venido al desierto a hacer penitencia de mis pecados”.

Segun la tradición quella mujer le narró la siguiente historia: Su nombre era María. Era de Egipto. Desde los 12 años llevada por sus pasiones sensuales y su exagerado amor a la libertad se fugó de la casa. Cometió toda clase de impurezas y hasta se dedicó a corromper a otras personas.

Después se unió a un grupo de peregrinos que de Egipto iban al Santo Sepulcro de Jerusalén. Pero ella no iba a rezar sino a divertirse y a pasear.

Y sucedió que al llegar al Santo Sepulcro, mientras los demás entraban fe…

Jubileo de la Misericordia

Señor Jesucristo, tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo, y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él. Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero; a la adúltera y a la Magdalena de buscar la felicidad solamente en una creatura; hizo llorar a Pedro luego de la traición, y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido. Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: ¡Si conocieras el don de Dios!

¿Dónde esperas a Dios en este adviento?

Hermanos: hemos ido muchas veces a la enorme estación y se nos ha dicho por el altavoz: “Llega inmediatamente por la vía 12” o “llega por la vía 4”. Pero no. No llegaba Dios.

Era una estrella o un estrello del cine, o un magnate de las finanzas, o un general de la OTAN, o un gran político, o una gran figura eclesial, quizás hasta un visionario religioso...

Pero no era, no, no era Dios.

¡Tantos advientos! ¡Tantas esperas ya...!
Y volvíamos a casa con el mal sabor de boca de la tomadura de pelo, o de nuestra ingenua candidez, prometiéndonos que otra vez iban a engañar a su tía...

Pero, vamos a ver, hermanos: ¿Dónde podemos encontrar a Dios?
Todo el Antiguo Testamento esperándole los reyes, los sabios, los importantes.
Quizás esperándole en la torre del templo, o en el palacio real, en la clase de los teólogos.

Y luego les hace trampa. Se esconde entre los analfabetos y los animales, que a tantos les parece casi lo mismo. ¡Dios tiene unas bromas!

5 oraciones por la paz

Te suplicamos Oh Señor, Dios Nuestro; que pongas la Paz del Cielo  en los corazones de los hombres,  para que puedas unir a las naciones  en una alianza inquebrantable,  en el Honor de Tu Santo Nombre.
Purifícanos con la limpieza de Tu Verdad  y guía nuestros pasos en santidad interior.
Danos concordia y paz a nosotros  y a todos los seres vivos de la tierra, como la distes a nuestros padres cuando te suplicaron, con fe verdadera, dispuestos a obedecer al Santísimo y Todo poderoso.
Concede a los que nos gobiernan y nos conducen en la tierra, un recto uso de la soberanía que les has otorgado.  Señor, haz sus criterios conformes  a lo que es bueno y agradable a Tí,  para que, utilizando con reverencia, paz y bondad  el poder que les has concedido,  puedan encontrar favor ante Tus ojos. Solo Tú puedes hacerlo, esto y mucho más que esto.  Gloria a Tí! Ahora y Siempre.
(San Clemente de Roma. Papa. Año 101)

Mediadora nuestra, preséntanos a tu Hijo

Salve Reina de misericordia, Señora del mundo, Reina del cielo, Virgen de las vírgenes, Sancta Sánctorum, luz de los ciegos, gloria de los justos, perdón de los pecadores, reparación de los desesperados, fortaleza de los lánguidos, salud del orbe, espejo de toda pureza. Haga tu piedad que el mundo conozca y experimente aquella gracia que tú hallaste ante el Señor, obteniendo con tus santos ruegos perdón para los pecadores, medicina para los enfermos, fortaleza para los pusilánimes, consuelo para los afligidos, auxilio para los que peligran.
Por ti tengamos acceso fácil a tu Hijo, oh bendita y llena de gracia, madre de la vida y de nuestra salud, para que por ti nos reciba el que por ti se nos dio. Excuse ante tus ojos tu pureza las culpas de nuestra naturaleza corrompida: obténganos tu humildad tan grata a Dios el perdón de nuestra vanidad. Encubra tu inagotable caridad la muchedumbre de nuestros pecados: y tu gloriosa fecundidad nos conceda abundancia de merecimientos.
Oh Señora nuestr…