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Mostrando entradas de agosto, 2017

Hablar con Dios

¿Qué es rezar?
Si miramos al ser humano, vemos que trabaja, se afana, se ocupa. Y no tiene tiempo para Dios, para escucharlo, para conversar con Él, para hablarle, para rezar. ¡Qué poco tiempo dedicamos a la oración!

¿Qué importa si digo esa palabra?, ¿Qué importa si me meto en ese asunto?

San Doroteo de Gaza.


Cuando Dios creó al hombre, puso en él un germen divino, una especie de facultad más viva y luminosa que una chispa, para iluminar el alma y permitirle discernir entre el bien y el mal. Es lo que llamamos conciencia, que no es sino la ley natural. Ella está representada, según los Padres, por los pozos que cavó Jacob y que los filisteos llenaron de tierra (Gn 26,15). Fue conformándose a esa ley de la conciencia cómo los Patriarcas y todos los santos anteriores a la ley escrita fueron agradables a Dios.

Señor: ¡Guíanos por los caminos de nuestra historia!

Señor: ¡Guíanos por los caminos de nuestra historia!
¡Muestra a la Iglesia y a sus pastores de nuevo el justo camino! ¡Mira a la humanidad que sufre, que vaga insegura entre tantos interrogantes; mira el hambre física y psíquica que la tormenta!

Siento rabia y Tú me dices que tengo que perdonar

Jesús me inquieta.
Tengo rabia y Él  me dice que debo perdonar.

Tengo miedo y Él  me dice que debo arriesgarme.

Tengo dudas y Él  me dice que debo creer.

Estoy angustiado y Él  me dice que me tranquilice.

¿A quién te quieres parecer?

Y tú, ¿a quién te quieres parecer? Acaso a ese cantante popular, o a algún jugador de fútbol afamado, o a esos personajes que se ven en las publicidades disfrutando en fiestas con gente sonriente y copas en sus manos. Me dirás que no, que te sientes cómodo pareciéndote a nadie en particular. Sin embargo, ¿qué comportamientos imitas, que cosas buscas con esfuerzo y anhelo?