Leyes del verdadero amor

                                                                                                                                                                       

Cuando el amor ejecuta obras de su obligación, si flaquea, si descansa, si desmaya, no es amor.
Cuando el amor está orando, en amorosa atención, si se cansa, si se entibia, si se inquieta, no es amor.
Cuando en sequedad padece tormento de una opresión, si fluctúa, si no es firme, si se queja, no es amor.
Cuando la piedad divina dilata su petición, si no cree, si no espera, si no insiste, no es amor.
Cuando tiene de sí misma oculta satisfacción de que ama, de que adora, de que sirve, no es amor.
Cuando en adversa fortuna y en toda tribulación no es humilde, no es afable, no es alegre, no es amor.
Cuando favores recibe en una y otra porción, si los busca, si los quiere, si le llenan, no es amor.
Cuando siente en el afecto una viva inflamación, si no enciende, si no arde, si no abrasa, no es amor.
Cuando esta llama divina arde allá en el corazón, si no limpia, si no pule, si no adorna, no es amor.

¿Quieres, pues, alma, saber si tienes a Dios amor? Obra y padece conforme, que cuanto más, más amor.
Sufre la cruz de tu estado con paciencia y con valor, resignada, igual, gozosa, que cuanto más, más amor.
Sigue con la cruz a Cristo, procura su imitación, fervorosa, ardiente, fina, que cuanto más, más amor.


Fuente: Tesoro del Hogar, Manual de Ntra. Sra. del Huerto, ed. Benziger et Co. S.A., Suiza, 1908
                                                                                                                                                                       

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