6 de marzo de 2017

Los Carismas y los Dones del Esipíritu Santo

No es más santo el que tenga mayores carismas.

Que son los carismas


Los carismas son dones extraordinarios concedidos por Dios, especialmente por el Espíritu Santo, que se encuentran en todo tiempo y lugar.

No son requisitos para la salvación personal.

No es más santo el que tenga mayores carismas, y no se reciben por el bautismo ni por ningún otro sacramento.

 “Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; diversidad de actividades, pero es el mismo Dios que actúa en todas ellas” (1Co 12, 4-6).

Para qué son los carismas


El Espíritu Santo los concede a quien él quiere dentro y fuera de la iglesia. Con lo que lo capacita y dispone para asumir algunas obras y funciones; pero los concede de forma incomparable dentro de la Iglesia, por los méritos de Cristo, para el bien común, y para la renovación y construcción de la iglesia.

“En cada uno el Espíritu revela su presencia con un don que también es un servicio”.


Cómo funcionan


Son gracias que pueden ser desde transitorias a más o menos constantes. El Espíritu Santo los da y los quita según su beneplácito. Se debe discernir cada expresión de apariencia carismática si proviene de Dios, del hombre o del maligno.

Los carismas brotan con formas nuevas según las necesidades de la iglesia. Se pueden pedir al Espíritu Santo para servir a la iglesia. Su desarrollo o manifestación puede ser explosiva o en un proceso de discernimiento; también apoyado por agentes externos como grupos de oración, asesores espirituales, etc., o en forma íntima y personal.

Se aconseja la oración y la invocación al Espíritu Santo para su uso adecuado, y deben ser ejercidos con caridad y evitar los excesos.

Cuáles son los carismas


San Pablo enumeró una serie de carismas en la Biblia pero hay consenso entre los estudiosos que existen más carismas. Debemos tener en cuenta también que no podremos concluir un listado completo.

Es empeño inútil e imposible tratar de hacer un esquema rígido dentro del cual cupiese toda la infinita dinámica del Espíritu.

Según el padre Emiliano Tardiff, tan sólo en sus epístolas, San Pablo menciona un total de veinte. Podemos subdividirlos en tres categorías según el género de utilidad que procuran:

1 referentes a la instrucción de los fieles: el carisma de apóstol, de profeta, de doctor, de evangelista y de exhortador, la palabra de sabiduría, la palabra de ciencia, el discernimiento de espíritus, el don de lenguas, el don de interpretar las lenguas.

2 relacionados con el alivio de los fieles: el carisma de limosna, de la hospitalidad, el don de asistencia, el de la fe, las gracias de curaciones, el poder de milagros.

3 relacionados con el gobierno de la comunidad: el carisma de pastor, el de aquel que preside, los dones de ministerio (diakonía), los dones de gobierno.

Existen muchos otros carismas, por ejemplo, el carisma de la vida religiosa.


En el portal católico EWTN encontramos el siguiente listado de carismas a partir del referente bíblico:

a) Carismas de “apostolado”, “enseñanza”, “gobierno”.
. Apóstoles: lCo 12,28; Ef 4,11.
. Profetas: lCo 12,28; Ef 4,11.
. Pastores: Ef 4,]1; Hch 20,28.
. Maestros: ICo 12,28; Rm 12,7; Ef 4,11.
. Evangelistas: Ef 4,11; Hch 21,8.
. Epíscopos, presbíteros, diáconos: Hch 14,23; 15,2: 20,17.28; Flp 1,1; Tito 1,5.
. Diaconías diferentes: Hch 6,1-6; Rm 12,7; Ef 4,12; IP 4,11.

b) Carismas de conocimiento y de palabra.

. Palabra de profecía: ICo 12,10: Rm 12,6.
. Palabra de sabiduría: I Co 12,8.
. Palabra de conocimiento ( ciencia ): I Co 12,8.
. Revelaciones: lCo 14,26.
. Penetración de misterios: lCo 13,2.
. Visiones: Hch 2,17; 9,3,17.
. Discernimiento: I Co 12,10; 14,29.
. Xenoglosia: Hch 2,6.11: Mc 16,17.
. Lenguas ( glosolalia ): I Co 12,10.29: Hch 10,46; 19,6.
. Interpretación de lenguas: lCo 12.10.30.

c) Carismas de servicio.
. Funciones administrativas: 1 Co 12.28.
. Presidir: Rm 12,8.
. Asistencia en las necesidades: lCo 12,28.
. Exhortar: Rm 12,8.
. Obras de misericordia: Rm 12,8.
. Distribución de los propios bienes: lCo 13,3.
. Entrega de la propia vida: lCo 13,3.

d) Carismas de poder.

. Fe: Hch 14,9; lCo 12,9.
. Curaciones: Mc 16,18; lCo 12,9.28.
. Obras de poder: Hch 4,30; lCo 12,10.28.
. Exorcismos: Mc 16,17.

e) Carismas de estado de vida.
. Matrimonio: l Co 7,7.
. Celibato, virginidad, soltería consagrada: lCo 7, 7.34.

Dones, frutos, virtudes


Los dones del Espíritu Santo son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir las inspiraciones divinas. Los cuales luego fructificaran en conductas, que son los FRUTOS.

Las virtudes teologales y los dones del Espíritu Santo se adquieren en el Bautismo; la Confirmación fortalece en el alma estos dones

Dones


La vida de los cristianos está sostenida por los 7 Dones del Espíritu Santo.

Sabiduría: Es el don de entender lo que favorece y lo que perjudica el proyecto de Dios.
Entendimiento: Es el don divino que nos ilumina para aceptar las verdades reveladas por Dios.

Consejo: Es el don de saber discernir los caminos y las opciones, de saber orientar y escuchar.
Ciencia: Es el don de la ciencia de Dios y no la ciencia del mundo. Por este don el Espíritu Santo nos revela interiormente el pensamiento de Dios sobre nosotros, pues “nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1Co 2, 11).
Piedad: Es el don que el Espíritu Santo nos da para estar siempre abiertos a la voluntad de Dios, buscando siempre actuar como Jesús actuaría.
Fortaleza: Este es el don que nos vuelve valientes para enfrentar las dificultades del día a día de la vida cristiana.
Temor de Dios: Este don nos mantiene en el debido respeto frente a Dios y en la sumisión a su voluntad, apartándonos de todo lo que le pueda desagradar.

Virtudes teologales


Las virtudes teologales disponen a los cristianos a vivir en relación con la Santísima Trinidad. Tienen como origen, motivo y objeto, a Dios conocido por la fe, esperado y amado por El mismo.

Las Virtudes Teologales son:


FE: creemos en Dios y creemos todo lo que El nos ha revelado y que la Santa Iglesia nos propone como objeto de fe.
ESPERANZA: deseamos y esperamos de Dios con una firme confianza la vida eterna y las gracias para merecerla.
CARIDAD: amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios. Es el ‘vínculo de la perfección’ (Col 3, 14) y la forma de todas las virtudes.

Frutos


Los Frutos del Espíritu Santo son perfecciones que Él forma en nosotros como primicias de la Gloria Eterna.

Los Frutos del Espíritu Santo son doce:


CARIDAD: El acto de amor de Dios y del prójimo.
GOZO ESPIRITUAL: El que nace del amor divino y bien de nuestros prójimos.
PAZ: Una tranquilidad de ánimo, que perfecciona este gozo.
PACIENCIA: Sufrimiento sin inquietud en las cosas adversas.
LONGANIMIDAD: Firmeza del ánimo en sufrir, esperando los bienes eternos.
BONDAD: Dulzura y rectitud del ánimo.
BENIGNIDAD: Ser suave, sin afectación ni desabrimiento.
MANSEDUMBRE: Refrenar la ira, y tener dulzura en el trato y condición.
FE: Exacta fidelidad en cumplir lo prometido.
MODESTIA: La que modera, regula en el hombre sus acciones y palabras.
CONTINENCIA: La que modera los deleites de los sentidos.
CASTIDAD: La que refrena los deleites impuros.

Las virtudes cardinales

 

Las cuatro virtudes cardinales son:

 
PRUDENCIA: Nos hace conocer y practicar los medios conducentes para obrar el bien.
JUSTICIA: Hace que demos a cada uno lo suyo y lo que le corresponde.
FORTALEZA: Nos da valor para amar y servir a Dios con fidelidad.
TEMPLANZA: Hace que frenemos las pasiones bajas.



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