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Los mártires no son cosa del pasado



Por Manuel Rodriguez Diaz.

Nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos. (Juan 15, 13).

Los mártires, aquellos que dan la vida por la fe, por Jesucristo, por la iglesia, por la humanidad entera, no son cosa de un pasado lejano y medio perdido en el tiempo, de antiguas catacumbas y añejas persecuciones. Ellos son cosa de hoy, del siglo veintiuno, como lo fueron del siglo veinte, y en mayores proporciones cada vez.

Cuando el padre Jacques Hamel, de 85 años, fue atacado, fue atacada toda la iglesia. Cuando murió degollado, sorprendido mientras celebraba la Santa Misa en la iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray, Francia, entregó, con su muerte, vida; signo de contradicción que deja perplejos a los no creyentes y más perplejos aún, a los que habiendo recibido el anuncio del evangelio, se resisten con todas sus fuerzas a creer.

El padre Jacques Hamel, dio testimonio del amor de Dios, manifestando el amor de Cristo; dio su vida por sus amigos, y sus amigos somos todos.

Manuel Rodriguez Diaz

Última carta parroquial del padre Jaques



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