31 de mayo de 2016

La bendiciòn se pide, no se decreta

Dios te bendiga

Dios bendice, sí, no lo dudes ni por un instante; pero la bendición de Dios se le pide a Él porque es Él quien la da. Pídela con humildad, cuando desees bendecir, diciendo: Dios te bendiga. No le sigas el juego a la soberbia que te guiña el ojo y te invita a “decretar” con un “Dios te bendice”. 

La bendiciòn se pide y Dios la da. No se "decreta", no se manifiesta por nuestras "afirmaciones positivas" ni la iiradia nuestra mente.
Sutilmente, con suaves gestos  y dulce palabrería, las mil caras de la “nueva era”, induce y seduce, tratando de alejar a las almas de Dios. Es una lucha silente, una pelea invisible, pero sin cuartel. 

Hay que estar atentos y despiertos, sin temor, confiados en Dios padre, Dios hijo y Dios espíritu santo. Un solo y único Dios, que es Luz que disipa tinieblas, verdad que evidencia el error y vida que vence a la muerte.

Amén 



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