23 de septiembre de 2013

Haced lo que él os diga

A medida que el misterio se desplegaba, la disponibilidad atenta de María se fue volviendo aún más delicada.

María:
ESCUCHÓ, fue un ser atento, abierto, que supo vivir desde dentro.
GUARDÓ, y al guardar aquellas palabras, maría guardaba a Dios.
MEDITÓ, en su corazón...., no en su mente. El querer de Dios para ella, no era para ser sometido a crítica, para ser juzgado; era para ser amado, para ser saboreado, rumiado.
PUSO EN PRÁCTICA, porque la oración es inseparable de la vida. Buscó el querer de Dios, lo amó y lo puso en práctica.

Aquí está la clave de nuestro discernimiento: buscar el querer de Dios en nuestras vidas, amarlo, ponerlo en práctica.... Haced lo que El os diga.

Nos cuesta llegar ahí quizá porque nos empeñamos en vivir según nuestra palabra. Tal vez porque nos identificamos fácilmente con lo que nos parece que somos o con lo que quisiéramos ser, y desde ahí elaboramos nuestros proyectos; eso sí, con muy buena voluntad. Pero nos da miedo descubrir lo que realmente somos, nuestra verdad, y desde ahí dejarnos construir por el querer de Dios, en el que volquemos nuestros esfuerzos. Llegar a hacer nuestro el proyecto de Dios sobre nosotros. 

Fuente: mariologia.org