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La ofrenda que agrada a Dios

"Los hombres sin remedio son aquellos que dejan de atender a sus propios pecados para fijarse en los de los demás. No buscan lo que hay que corregir, sino en qué pueden morder" Yo reconozco mi culpa, dice el salmista . Si yo la reconozco, dígnate tú perdonarla . No tengamos en modo alguno la presunción de que vivimos rectamente y sin pecado. Lo que atestigua a favor de nuestra vida es el reconocimiento de nuestras culpas. Los hombres sin remedio son aquellos que dejan de atender a sus propios pecados para fijarse en los de los demás. No buscan lo que hay que corregir, sino en qué pueden morder. Y, al no poderse excusar a sí mismos, están siempre dispuestos a acusar a los demás. No es así como nos enseña el salmo a orar y dar a Dios satisfacción, ya que dice: Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado.  El que así ora no atiende a los pecados ajenos, sino que se examina a sí mismo, y no de manera superficial, como quien palpa, sino profundizando en su ...

Ven, Espíritu Santo, danos un corazón fuerte

Ven, Espíritu Santo , danos un corazón grande, abierto a tu silenciosa y potente palabra inspiradora;  un corazón hermético ante cualquier ambición mezquina; un corazón grande para amar a todos,  para servir a todos, para sufrir con todos; un corazón fuerte para resistir a cualquier tentación,  cualquier prueba, cualquier desilusión, cualquier ofensa;  un corazón feliz de poder palpitar al ritmo del corazón de Cristo   y cumplir humildemente, fielmente, la divina voluntad.

Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer

“Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer” (Lucas 24,29) Quédate con nosotros, Señor.  La noche está cerca… o ya está aquí. La oscuridad nos rodea. Quédate con nosotros, que nos acechan las tinieblas de la droga, la violencia, el odio, las armas y las balas. Se Tú, Señor, la luz y la salvación de nuestro pueblo, de nuestras almas, de nuestro diario caminar. Este pueblo hoy clama a Ti, grita tu Santo Nombre, dobla su rodilla y anhela la gracia de poder reconocerte, de saberte vivo y presente. Este pueblo hoy ansía ser capaz de confiar en tu infinita Misericordia. Alcánzanos, Señor, encuéntranos, en este camino equivocado que llevamos. Detennos y haznos corregir la dirección de nuestros pasos. Que ya no seamos tan necios, tan obtusos, tan empecinados en retroceder a tiempos remotos, cuando la buena nueva aún no se nos había anunciado.

Tercera parte del secreto de Fátima

Tercera parte del secreto de Fátima, revelado el 13 de julio de 1917 a los tres pastorcillo s en la Cueva de Iria-Fátima y transcrito por Sor Lucía el 3 de enero de 1944. Hecho público por el Secretario de Estado, Su Eminencia, Angelo Cardenal Sodano, el 13 de mayo del 2000. "Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de la Santísima Madre vuestra y mía. "Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ange l con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Angel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: 'algo semejante a como ...

Señor, yo quiero creer en Ti (Oración por la Fe)

Señor, yo creo , yo quiero creer en Ti Señor, haz que mi fe sea pura, sin reservas, y que penetre en mi pensamiento, en mi modo de juzgar las cosas divinas y las cosas humanas. Señor, haz que mi fe sea libre, es decir, que cuente con la aportación personal de mi opción, que acepte las renuncias y los riesgos que comporta y que exprese el culmen decisivo de mi personalidad: creo en Ti, Señor. Señor, haz que mi fe sea cierta: cierta por una congruencia exterior de pruebas y por un testimonio interior del Espíritu Santo , cierta por su luz confortadora, por su conclusión pacificadora, por su connaturalidad sosegante.

San Francisco de Asís y la verdadera alegría

El mismo fray Leonardo refirió allí mismo que cierto día el bienaventurado Francisco , en Santa María, llamó a fray León y le dijo: – «Hermano León, escribe.» El cual respondió: – «Heme aquí preparado.» – «Escribe –dijo– cuál es la verdadera alegría. Viene un mensajero y dice que todos los maestros de París han ingresado en la Orden. Escribe: No es la verdadera alegría. Y que también, todos los prelados ultramontanos, arzobispos y obispos; y que también, el rey de Francia y el rey de Inglaterra. Escribe: No es la verdadera alegría. También, que mis frailes se fueron a los infieles y los convirtieron a todos a la fe; también, que tengo tanta gracia de Dios que sano a los enfermos y hago muchos milagros: Te digo que en todas estas cosas no está la verdadera alegría. Pero ¿cuál es la verdadera alegría?

Jesús está vivo

Para muchas personas, “liturgia” suena a algo “suave”, algo vagamente dulce y adormilado. Términos litúrgicos como “misterio pascual” y “ signos sacramentales ” suenan de algún modo remotos y alejados de la vida real, como un cuento de hadas.  A muchos les desagrada el tema de la liturgia porque se siente “suave” comparado con los credos y los mandamientos, las otras dos partes de la fe católica. Otros experimentan exactamente la misma sensación de “suavidad”, pero les gusta. Piensan que es más “creativa”, y les gusta “celebrar la comunidad”, o sea, a ellos mismos. Les desagradan los credos y mandamientos “duros”, pero les gusta la liturgia “suave”. Ambas visiones son erróneas. 

Ven, Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador , visita las almas de tus fíeles y llena de la divina gracia los corazones, que Tú mismo creaste. Tú eres nuestro Consolador, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción.

Perdonar es empezar de nuevo

El mayor espectáculo del mundo es ver un hombre esforzado luchando solo contra la adversidad; pero hay uno todavía más sorprendente y es el ver a otro hombre lanzarse en su ayuda sin que este se lo pida” Valores humanos: viviendo la sobriedad. Vivir la sobriedad nos permite controlar nuestros deseos e impulsos, sin embargo no siempre es fácil saber aplicar este valor en la vida ordinaria. Porque existen recuerdos, situaciones, acontecimientos, personas, que más que huellas han dejado heridas en el alma y se convierten en la piedra en el zapato que no nos deja avanzar puesto que duele y lastima cada vez que intentamos caminar. Por esto urge, es necesario aprender a perdonar…

Dios también habla en el silencio

Benedicto XVI . El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido. En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos. Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; y a nosotros no permanecer aferrados sólo a nuestras palabras o ideas, sin una oportuna ponderación.