Envía tu Espíritu, Señor, que es agua y es fuego, que es nube y es viento



¡Ven, Espíritu Santo!

Envía tu Espíritu, Señor,
que es agua y es fuego,
que es nube y es viento.


I

Llueve el agua de tu Espíritu,
que sea un torrente inmenso,
lave al mundo de sus manchas
limpie el corazón entero.

Manantial inagotable,
multiplica los veneros
de agua viva, que se sacien
todos los hombres sedientos.

Bautízanos en esta agua,
que renazca el hombre nuevo,
que toda la tierra seca
se convierta en semillero.


II

Espíritu, hoguera viva,
prende en nosotros tu fuego,
que purifique la escoria
y queme todo lo viejo.

Padecemos tanto el frío
de interminables inviernos,
sé Tú calor verdadero,
sé Tú nuestro horno secreto.



III

Una noche protectora
aparece en nuestro cielo,
presencia de Dios, Espíritu,
paloma de limpio vuelo.

Da sombra a los desvalidos
y da a los tristes consuelo,
acompaña al que está solo,
pacifica a los violentos.


IV

Brisa suave y penetrante,
soplo creador y viento,
dinamiza nuestras vidas
y ponlas en movimiento.

Créanos constantemente
pon espíritu en el cuerpo,
reanima nuestros cansancios,
líbranos de todo miedo.

Cáritas. Una carga ligera. Cuaresma y pascua. Pág. 168
Foto: marilopz
 




 




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