Sediento de Dios


Puedes avanzar, avanzar en círculos; pero avanzar en círculos no es avanzar.

Puedes dar vueltas y más vueltas para no llegar a ningún lado, para no escuchar lo que grita el corazón; y el corazón sabe y grita que hay un vacío que no se llena, una sed que no se apaga.

Ese vacío nada en el mundo lo llenará, y esa sed, toda el agua del mundo tan sólo podrá calmarla por momentos. 

La sed de Dios sólo la apagará Dios, el vacío de Dios, sólo lo llenará Dios.

Reconocer esta verdad es detenerse y romper el círculo; dejar de dar vueltas. 

Pedirle a Él de Su Agua es comenzar a sanar






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