Pregón de Adviento



Maranatha – Ven, Señor Jesús.

Adviento es espera. Adviento es esperanza. ¡Alégrense!, grita el pregonero de este tiempo. Alégrense incluso en la carestía, en la sequedad, en la angustia. Alégrense en la esperanza del amor que vence, del amor que ha vencido, del amor que vencerá.

Dice Isidoro de Sevilla: "La palabra esperanza se llama así porque viene a ser como el pie para caminar, como si dijéramos: es pie (spes). Su contrario es la desesperación, porque allí donde faltan los pies no hay posibilidad alguna de andar."

A echar a andar los que confían en el Señor. A echar a andar con el corazón despierto, esperando al Emmanuel que fue anunciado por el ángel a María, allá en Nazaret. Una espera que es distinta a otras esperas; una espera que es alegre, gozosa, activa; que se hace caminando, en movimiento y con la confianza puesta en Aquel que es infinito y rico en misericordia. 

¡Alégrense!, grita el pregonero; con sencillez, digamos con él: Ven, Emmanuel; ven, Señor Jesús. Maranatha


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