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Estás de nuestro lado, señor



Palpas nuestras miserias,
y nos levantas con tu mano,
mudas nuestra pobreza, en riqueza
nuestra desilusión en encanto
Derramas tu misericordia
y nos contagias con tu amor
Despliegas tu misericordia
y nos integras de nuevo
sanos, alegres y radiantes
en el mundo y en la realidad que nos rodea

¡Estás de nuestro lado, señor!

Cuando, el ambiente y las ideas,
no nos acompañan y nos dejan de lado
Cuando, por nuestra forma de ser,
por creer en Ti o ver el mundo de otra manera,
sentimos que nuestras voces
y hasta nosotros mismos
contamos poco o casi nada.

¡Estás de nuestro lado, señor!

Cuando no entendemos el volcán
de tantos dolores, injusticias, enfermedades,
llantos, soledades y heridas
que se estallan en la tierra y en el corazón del hombre

¡Estás de nuestro lado, señor!


Y sentimos que, Tú como nadie,
sabes estar cerca de nosotros,
que te encanta vivir y compartir nuestras aflicciones
que sabes, como ningún médico lo hace,
acercarte a cada enfermo, a cada situación
y preocuparte, día y noche,
por aquel que sufre amargamente.

¡Estás de nuestro lado, señor!


Por eso, porque estás junto a nosotros,
sentimos que no es tan grande nuestra soledad
que no es definitivo nuestro abandono
que, con tu mano, sanas nuestras heridas
y las cargas, todas ellas, sobre tus hombros.

¡Gracías, Señor! ¡Estás de nuestro lado!





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