8 de agosto de 2016

El regalo de vivir


Manuel Rodríguez Díaz.

No sabemos cuánto tiempo queda, si bastará, si no nos hará falta un poco más. Nunca estamos, en realidad, seguros si alcanzarán los minutos; si habrá suficiente carga en las baterías del reloj para poder concluir que hemos encontrado aquello que buscamos; que aquellas aspiraciones que fraguamos alguna vez ya son, o al menos pronto serán, cosa tangible. Dijo alguien, y si no lo ha hecho debería, que el camino es la meta; no hay certeza de llegar, así que cada paso es una raya final que se cruza.

Nada es más importante que nada. Dedicarnos a tal o a cual cosa será tan significativo como queramos que sea. Por más trillado que pueda sonar, es el entusiasmo, el corazón que pongamos en lo que sea que realicemos, lo que determinará que un día podamos apreciar que valió la pena.

No sabemos cuando se termina ese don que Dios nos ha entregado; la extraordinaria oportunidad de vivir.

Alcanzar metas es cultivar cada instante, dedicar nuestro esfuerzo a cada segundo y a cada centímetro del recorrido.




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