18 de julio de 2016

La Oración en la Angustia


Los primeros cristianos experimentaron momentos de éxtasis, horas de felicidad, de alegría perpetua y también de una profunda angustia del corazón. Su vida cambió pero el cambio para bien se daba por dentro. 

Aunque su vida interior era lo más importante, su vida en el mundo requería de atención y frecuentemente les causaba mucho sufrimiento.

Siempre es doloroso cambiar algo y quizás lo más doloroso sea el estar solo en ese cambio. Esto es lo primero que sufrió el cristiano; repentinamente se vieron como extraños en el mundo, todo y todos eran diferentes y muchas veces se oponían a su forma de pensar y de vivir.

Poco tiempo antes andaban cómodos por el mundo, pero cuando Jesús entró en sus corazones fueron arrancados del mundo y convertidos en forasteros en una tierra de exilio.

Los cristianos portaban algo glorioso, algo de lo que hablaban, que compartían y por lo cual luchaban, pero no se lo podían dar a cualquiera. Era un don y aquel don de la Fe se expandía a través de sus propias vidas.

Madre Angélica (Oración Viva)


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