Que a nadie le falte el pan

Señor Jesús, todos los hombres buscamos el pan y la paz. ¡Cómo nos alegra oír de tus labios esta palabra íntima! Saber que tú eres el pan de vida, pan amasado con el fruto de la tierra, pan ganado con sudor, pan que da fuerza para andar el camino, pan para el pobre y el peregrino.
Eso eres tú: pan vivo. Que el pan que compartimos nos una a todos en el cuerpo de Cristo. Renueva, Señor, en este día el corazón de nuestra sociedad, para que el pan de la abundancia sea compartido con los pobres.
Haz que a nadie le falte el pan: el pan de tu palabra y de tu espíritu, el pan de un jornal suficiente, el pan de la libertad, el pan de la amistad y del amor fraterno. Acuérdate, Señor, de los miembros más débiles de tu cuerpo. Y que nosotros no los olvidemos nunca.

No limites el encuentro con Jesús a un simple "sentir bonito"

El Señor ha puesto en ti Su Amor

La fe no es una emoción. La fe se vive día a día y en cada momento de cada día. Las emociones varían de un momento a otro,  y si nuestra vida espiritual la llevamos atada a ellas hoy podríamos amanecer exultantes en el amor a Dios y para el mediodía no creer ni un poco; después nos pasa algo agradable por la tarde y sentimos que nuestra fe regresa, para desaparecer de nuevo por la noche porque nos encontramos sin agua o nos damos un martillazo en un dedo.

No limites el encuentro con Jesús a un simple "sentir bonito". Vívelo en las alegrías cotidianas y también en los malos ratos; el Señor ha puesto en ti Su Amor y está contigo siempre.