Que a nadie le falte el pan

Señor Jesús, todos los hombres buscamos el pan y la paz. ¡Cómo nos alegra oír de tus labios esta palabra íntima! Saber que tú eres el pan de vida, pan amasado con el fruto de la tierra, pan ganado con sudor, pan que da fuerza para andar el camino, pan para el pobre y el peregrino.
Eso eres tú: pan vivo. Que el pan que compartimos nos una a todos en el cuerpo de Cristo. Renueva, Señor, en este día el corazón de nuestra sociedad, para que el pan de la abundancia sea compartido con los pobres.
Haz que a nadie le falte el pan: el pan de tu palabra y de tu espíritu, el pan de un jornal suficiente, el pan de la libertad, el pan de la amistad y del amor fraterno. Acuérdate, Señor, de los miembros más débiles de tu cuerpo. Y que nosotros no los olvidemos nunca.

Ven, Espíritu divino



Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo Padre amoroso del pobre,don en tus dones esplendido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma
, descanso de nuestro esfuerzo,  tregua en el duro trabajo,  brisa en las horas de fuego,  gozo que enjuga las lágrimas  y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,  divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.


Amén

“Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Aleluya”

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