27 de mayo de 2015

Ten piedad de nosotros, Dios, dueño de todas las cosas

Eclesiástico 36:1, 4-5, 10-17

Ten piedad de nosotros, Dios, dueño de todas las cosas, mira y siembra tu temor sobre todas las naciones. Que te reconozcan, como nosotros hemos reconocido que no hay Dios fuera de ti, Señor. Renueva las señales, repite tus maravillas, glorifica tu mano y tu brazo derecho. Congrega todas las tribus de Jacob, dales su heredad como al principio.Ten piedad, Señor, del pueblo llamado con tu nombre, de Israel, a quien igualaste con el primogénito. Ten compasión de tu santa ciudad, de Jerusalén, lugar de tu reposo.Llena a Sión de tu alabanza, y de tu gloria tu santuario. Da testimonio a tus primeras criaturas, mantén las profecías dichas en tu nombre. Da su recompensa a los que te aguardan, y que tus profetas queden acreditados.Escucha, Señor, la súplica de tus siervos, según la bendición de Aarón sobre tu pueblo. Y todos los de la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.