12 de julio de 2013

Hágase



Hágase. Y la Palabra se hizo carne en la tierra de María.

Hágase. Y el mundo dejó espacio al rostro de Dios plasmado en una mujer.

Hágase. Y, en María, lo femenino se convirtió en lugar de encuentro, de anuncio de Dios en el mundo. Y apareció en todo su esplendor la acogida y la entrega, la sensibilidad para captar el misterio de Dios, la ternura hacia todo lo que está vivo pero necesita madurar.

Hágase. Y María entabló un diálogo íntimo con la palabra, la guardó en el corazón; gracias a María la fe echó raíces profundas en la condición humana. 

Palabra de la Iglesia: 

"María ha pronunciado este fiat por medio de la fe. Por medio de la fe se confió a Dios sin reservas y se consagró totalmente a sí misma, cual esclava del señor, a la persona y a la obra de su Hijo. Y este Hijo... lo ha concebido en la mente antes que en el seno: precisamente por medio de la fe" (RM, 13).