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Sabiduría 3-4

Sabiduría 3
1 En cambio, las almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno.
2 A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida,
3 y su partida de entre nosotros por completa destrucción; pero ellos están en la paz.
4 Aunque, a juicio de los hombres, hayan sufrido castigos, su esperanza estaba llena de inmortalidad;
5 por una corta corrección recibirán largos beneficios. pues Dios los sometió a prueba y los halló dignos de sí;

6 como oro en el crisol los probó y como holocausto los aceptó.
7 El día de su visita resplandecerán, y como chispas en rastrojo correrán.
8 Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos y sobre ellos el Señor reinará eternamente.
9 Los que en él confían entenderán la verdad y los que son fieles permanecerán junto a él en el amor, porque la gracia y la misericordia son para sus santos y su visita para sus elegidos.

10 En cambio, los impíos tendrán la pena que sus pensamientos merecen, por desdeñar al justo y separarse del Señor.
11 Desgraciados los que desprecian la sabiduría y la instrucción;vana es su esperanza, sin provecho sus fatigas, inútiles sus obras;
12 sus mujeres son insensatas, malvados sus hijos, maldita su posteridad.
13 Dichosa la estéril sin mancilla, la que no conoce lecho de pecado; tendrá su fruto en la visita de las almas.

14 Dichoso también el eunuco que con sus manos no obra iniquidad ni fomenta pensamientos perversos contra el Señor; por su fidelidad se le dará una escogida recompensa, una herencia muy agradable en el Santurario del Señor.
15 Que el fruto de los esfuerzos nobles es glorioso, imperecedera la raíz de la prudencia.
16 En cambio los hijos de adúlteros no llegarán a sazón, desaparecerá la raza nacida de una unión culpable.

17 Si viven largos años, no alcanzarán estima alguna y al fin su ancianidad carecerá de honor.
18 Y si mueren pronto, no tendrán esperanza ni consuelo en el día de la sentencia,
19 pues duro es el fin de una raza inicua.


Sabiduría 4
1 Mejor es carencia de hijos acompañada de virtud, pues hay inmortalidad en su recuerdo, porque es conocida por Dios y por los hombres;
2 presente, la imitan, ausente, la añoran; en la eternidad, ceñida de una corona, celebra su triunfo porque venció en la lucha por premios incorruptibles.
3 En cambio, la numerosa prole de los impíos será inútil; viniendo de renuevos bastardos, no echará raíces profundas ni se asentará sobre fundamento sólido.

4 Aunque despliegue por su tiempo su ramaje, precariamente arraigada, será sacudida por el viento, arrancada de raíz por la furia del vendaval;
5 se quebrarán sus ramas todavía tiernas, inútiles serán sus frutos, sin sazón para comerlos, para nada servirán.
6 Que los hijos nacidos de sueños culpables son testigos, en su examen, de la maldad de los padres.
7 El justo, aunque muera prematuramente, halla el descanso.

8 La ancianidad venerable no es la de los muchos días ni se mide por el número de años;
9 la verdadera canicie para el hombre es la prudencia, y la edad provecta, una vida inmaculada.
10 Agradó a Dios y fue amado, y como vivía entre pecadores, fue trasladado.
11 Fue arrebatado para que la maldad no pervitiera su inteligencia o el engaño sedujera su alma;
12 pues la fascinación del mal empaña el bien y los vaivenes de la concupiscencia corrompen el espíritu ingenuo.

13 Alcanzando en breve la perfección, llenó largos años.
14 Su alma era del agrado del Señor, por eso se apresuró a sacarle de entre la maldad.Lo ven las gentes y no comprenden, ni caen en cuenta
15 que la gracia y la misericordia son para sus elegidos y su visita para sus santos.
16 El justo muerto condena a los impíos vivos, y la juventud pronto consumada, la larga ancianidad del inicuo.
17 Ven la muerte del sabio, mas no comprenden los planes del Señor sobre él ni por qué le ha puesto en seguridad;

18 lo ven y lo desprecian, pero el Señor se reirá de ellos.
19 Después serán cadáveres despreciables, objeto de ultraje entre los muertos para siempre.Porque el Señor los quebrará lanzándolos de cabeza, sin habla, los sacudirá de sus cimientos; quedarán totalmentes asolados, sumidos en el dolor, y su recuerdo se perderá.
20 Al tiempo de dar cuenta de sus pecados irán acobardados, y sus iniquidades se les enfrentarán acusándoles.