28 de diciembre de 2011

Eclesiástico 50-51

Eclesiástico 50
1 Simón, hijo de Onías, fue el sumo sacerdote que en su vida reparó la Casa, y en sus días fortificó el santuario.
2 El echó los cimientos de la altura doble, del alto contrafuerte de la cerca del Templo.
3 En sus días fue excavado el depósito de agua, un estanque como el mar de ancho.
4 El cuidó de su pueblo para evitar su ruina y fortificó la ciudad contra el asedio.
5 ¡Que glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía de la casa del velo!

6 Como el lucero del alba en medio de las nubes, como la luna llena,
7 como el sol que brilla sobre el Templo del Altísimo, como el arco iris que ilumina las nubes de gloria,
8 como flor del rosal en primavera, como lirio junto a un manantial, como brote del Líbano en verano,
9 como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo adornado de toda clase de piedras preciosas,
10 como olivo floreciente de frutos, como ciprés que se eleva hasta las nubes.

11 Cuando se ponía la vestidura de gala y se vestía sus elegantes ornamentos, al subir al santo altar, llenaba de gloria el recinto del santuario.
12 Y cuando recibía las porciones de manos de los sacerdotes, él mismo de pie junto al hogar del altar, y en torno a él la corona de sus hermanos, como brotes de cedros en el Líbano; le rodeaban como tallos de palmera 13 todos los hijos de Aarón en su esplendor, con la ofrenda del Señor en sus manos, en presencia de toda la asamblea de Israel.

14 Y cuando cumplía el ministerio de los altares ordenando la ofrenda del Altísimo Todopoderoso,
15 alargaba su mano a la copa, hacía la libación del jugo de racimo, y lo derramaba al pie del altar, como calmante aroma al Altísimo Rey universal.
16 Entonces prorrumpían en gritos los hijos de Aarón, tocaban con sus trompetas de metal batido, hacían oír su sonido imponente, como memorial delante del Altísimo.

17 Todo el pueblo entonces de repente, en masa, caía rostro en tierra, para adorar a su Señor, al Todopoderoso, Dios Altísimo.
18 Y los salmistas también le alababan con sus voces, el son vibrante formaba una dulce melodía.
19 Y suplicaba el pueblo al Señor Altísimo, orando ante el Misericordioso, hasta que terminaba la ceremonia del Señor y concluía su liturgia.
20 Entonces bajaba y elevaba sus manos sobre toda la asamblea de los hijos de Israel, para dar con sus labios la bendición del Señor y tener el honor de pronunciar su nombre.

21 Y por segunda vez todos se postraban para recibir la bendición del Altísimo.
22 Y ahora bendecid al Dios del universo, el que por todas partes hace grandes cosas, el que exaltó nuestros días desde el seno materno, y que nos trata según su misericordia.
23 Que nos dé contento de corazón, y que haya paz en nuestros días en Israel por los siglos de los siglos.
24 Que su misericordia sea fiel con nosotros y en nuestros días nos rescate.

25 Hay dos naciones que mi alma detesta, y la tercera ni siquiera es nación:
26 los habitantes de la montaña de Seír, los filisteos y el pueblo necio que mora en Siquem.
27 Instrucción de inteligencia y ciencia ha grabado en este libroJesús, hijo de Sirá, Eleazar, de Jerusalén, que vertió de su corazón sabiduría a raudales.
28 Feliz quien repase esto a menudo; el que lo ponga en su corazón se hará sabio.

29 Y si lo practica, para todo será fuerte, porque la huella que sigue es la luz del Señor.


Eclesiástico 51
1 Quiero darte gracias, Señor, Rey, y alabarte, oh Dios mi salvador, a tu nombre doy gracias.
2 Pues protector y auxilio has sido para mí, y has rescatado mi cuerpo de la perdición, del lazo de la lengua insidiosa, de los labios que urden mentira; frente a mis adversarios has sido auxilio y me has rescatado,
3 según la abundancia de tu misericordia y la gloria de tu nombre, de las dentelladas de los dispuestos a devorarme, de la mano de los que buscan mi alma, de las muchas tribulaciones que he sufrido,

4 del ahogo del fuego que me envolvía, de entre el fuego que yo no había encendido,
5 de la hondura de las entrañas del seol, de la lengua impura, de la palabra mentirosa,
6 - calumnia de lengua injusta ante el rey.Cerca de la muerte estaba mi alma, mi vida estaba junto al seol, abajo.
7 Por todas partes me asediaban y no había quien auxiliara, volví los ojos a un apoyo humano y no había ninguno.
8 Entonces me acordé de tu misericordia, Señor, y de tu actuación desde la eternidad, que tú levantas a los que en ti esperan, y los salvas de la mano de enemigos.

9 Y elevé de la tierra mi plegaria, supliqué ser librado de la muerte.
10 Clamé al Señor, padre de mi Señor: "No me abandones en días de tribulación, en la hora de los orgullosos, cuando no hay socorro. Alabaré tu nombre sin cesar, te cantaré en acción de gracias."
11 Y mi oración fue escuchada, pues tú me salvaste de la perdición, y me libraste del momento malo.
12 Por eso te daré gracias y te alabaré, bendeciré el nombre del Señor.

13 Siendo joven aún, antes de ir por el mundo, me di a buscar abiertamente la sabiduría en mi oración,
14 a la puerta delante del templo la pedí, y hasta mi último día la andaré buscando.
15 En su flor, como en racimo que madura, se recreó mi corazón. Mi pie avanzó en derechura, desde mi juventud he seguido sus huellas.
16 Incliné un poco mi oído y la recibí, y me encontré una gran enseñanza.

17 Gracias a ella he hecho progesos, a quien me dio sabiduría daré gloria.
18 Pues decidí ponerla en práctica, tuve celo por el bien y no quedaré confundido.
19 Mi alma ha luchado por ella, a la práctica de la ley he estado atento, he tendido mis manos a la altura y he llorado mi ignorancia de ella.
20 Hacia ella endurecé mi alma, y en la pureza la he encontrado. Logré con ella un corazón desde el principio, por eso no quedaré abandonado.

21 Mis entrañas se conmovieron por buscarla, por eso he logrado una buena adquisición.
22 Me dio el Señor una lengua en recompensa, y con ella le alabaré.
23 Acercaos a mí, ignorantes, instalaos en la casa de instrucción.
24 ¿Por qué habéis de decir que estáis privados de ella, cuando vuestras almas tienen tanta sed?
25 He abierto mi boca y he hablado: Adquiridla sin dinero;
26 someted al yugo vuestro cuello, que vuestra alma reciba la instrucción: está ahí a vuestro alcance.

27 Ved con vuestros ojos lo poco que he penado y el mucho descanso que he encontrado para mí.
28 Participad de la instrucción con una gran suma de dinero, que mucho oro adquiriréis con ella.
29 Que vuestra alma se recree en la misericordia del Señor, no os avergoncéis de su alabanza.
30 Ejecutad vuestra obra antes del momento fijado, y él os dará a su tiempo vuestra recompensa. Firma: Sabiduría de Jesús, hijo de Sirá.