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Eclesiástico 31-34

Eclesiástico 31
1 El insomnio por la riqueza consume las carnes, las preocupaciones que trae ahuyentan el sueño.
2 Las preocupaciones del día impiden dormir, la enfermedad grave quita el sueño.
3 Se afana el rico por juntar riquezas, y cuando descansa, se hastía de sus placeres.
4 Se afana el pobre por falta de sustento, y cuando descansa, se acaba en la indigencia.
5 El que ama el oro no se verá justificado, el que anda tras el lucro se extraviará en él.

6 Muchos se arruinaron por causa del oro, su perdición la tenían delante.
7 Es leño de tropiezo para los que le ofrecen sacrificios, y todo insensato queda preso en él.
8 Feliz el rico que fue hallado intachable, que tras el oro no se fue.
9 ¿Quién es, y le felicitaremos?, pues obró maravillas en su pueblo.
10 ¿Quién sufrió esta prueba y fue hallado perfecto? será para él motivo de gloria. ¿Quién pudo prevaricar y no prevaricó, hacer mal y no lo hizo?

11 Sus bienes se consolidarán, y la asamblea hablará de sus bondades.
12 ¿En mesa suntuosa te has sentado?, no abras hacia ella tus fauces, no digas: "¡Qué de cosas hay aquí!"
13 Recuerda que es cosa mala tener un ojo ávido, ¿qué ha sido creado peor que el ojo? por eso, por cualquier cosa llora.
14 Donde mire tu huésped no extiendas tú la mano, y no te eches sobre el plato al tiempo que él.
15 Juzga al prójimo como a ti mismo, y en todo asunto actúa con reflexión.

16 Come como hombre bien educado lo que tienes delante, no te muestres glotón, para no hacerte odioso.
17 Termina el primero por educación, no seas insaciable, y no tendrás tropiezo.
18 Si en medio de muchos te has sentado a la mesa, no alargues tu mano antes que ellos.
19 ¡Qué poco le basta a un hombre bien educado!, y luego en el lecho no resuella.
20 A vientre moderado, sueño saludable, se levanta temprano y es dueño de sí.Insomnio, vómitos y cólicos le esperan al hombre insaciable.

21 Si te viste obligado a comer demasiado, levántate, vomítalo lejos, y quedarás tranquilo.
22 Oyeme, hijo, y no me desprecies, al fin comprenderás mis palabras.En todo lo que hagas sé moderado, y no te vendrá enfermedad alguna.
23 Al espléndido en las comidas le bendicen los labios, el testimonio de su munificencia es firme.
24 Al mezquino en la comida le murmura la ciudad, el testimonio de su mezquindad es minucioso.

25 Con el vino no te hagas el valiente, porque a muchos ha perdido el vino.
26 El horno prueba el temple del acero, así el vino a los corazones en disputa de orgullosos.
27 Como la vida es el vino para el hombre, si lo bebes con medida. ¿Qué es la vida a quien le falta el vino, que ha sido creado para contento de los hombres?
28 Regocijo del corazón y contento del alma es el vino bebido a tiempo y con medida.

29 Amargura del alma, el vino bebido con exceso por provocación o desafío.
30 La embriaguez acrecienta el furor del insensato hasta su caída, disminuye la fuerza y provoca las heridas.
31 En banquete no reproches a tu prójimo, no le desprecies cuando está contento, palabra injuriosa no le digas ni le molestes reclamándole dinero.






Eclesiástico 32
1 ¿Te han nombrado presidente? No te engrías, sé entre los demás como uno de ellos; atiéndeles, y después te sientas.
2 Cuando hayas cumplido todo tu menester, tomo asiento, para que con ellos te alegres, y por tu acierto recibas la corona.
3 Habla, anciano, que te está bien, pero con discreción y sin estorbar la música.
4 Durante la audición, no derrames locuacidad, no te hagas el sabio a destiempo.

5 Sello de carbunclo en alhaja de oro, así es un concierto musical de un banquete.
6 Sello de esmeralda en montura de oro, así es una melodía entre vino delicioso.
7 Habla, joven, si te es necesario, dos veces a lo sumo, si se te pregunta.
8 Resume tu discurso, di mucho en poco, sé como quien sabe y al mismo tiempo calla.
9 Entre grandes no te iguales a ellos, si otro habla, no te excedas en hablar.
10 Al trueno se adelanta el relámpago, así al modesto le antecede la gracia.

11 Llegada la hora levántate, no te rezagues, ve corriendo a casa, no te hagas el remolón.
12 Allí, diviértete y haz lo que te plazca, mas no peques con palabras insolentes.
13 Y por todo esto bendice a tu Hacedor, que te colma de sus bienes.
14 El que teme al Señor acepta la instrucción, los que madrugan encuentran su favor.
15 El que busca la ley se llena de ella, al hipócrita le sirve de tropiezo.
16 Los que temen al Señor son justificados, hacen brillar sus buenas acciones como luz.

17 El pecador rehúye la reprensión, según su voluntad encuentra excusa.
18 El varón de consejo no descuida la reflexión, el extraño y el orgulloso no se encogen de miedo.
19 Sin consejo no hagas nada, y no te arrepentirás de tus acciones.
20 Por caminos escabrosos no vayas, y no tropezarás en piedras.
21 No te confies en camino inexplorado,
22 y de tus hijos guárdate.
23 En todos tus actos vela sobre ti, que esto es también guardar los mandamientos.

24 El que tiene confianza en la ley atiende a los mandamientos, y el que pone su confianza en el Señor no sufre daño.







Eclesiástico 33
1 Al que teme al Señor ningún mal le sucede, aunque sufra una prueba, se verá librado.
2 El varón sabio no aborrece la ley, mas el que finge observarla es como nave en borrasca.
3 El hombre inteligente pone su confianza en la ley, la ley es para él digna de fe como un oráculo.
4 Prepara tu discurso, y serás así escuchado, concentra tu saber y responde.
5 Rueda de carro son las entrañas del necio, como eje que da vueltas, su razonamiento.

6 Caballo de remonta, así el amigo burlón, bajo todo el que lo monta relincha.
7 ¿Por qué un día es superior a otro, si toda la luz de cada día del año viene del sol?
8 En la mente del Señor fueron diferenciados, él hizo distintas estaciones y fiestas.
9 A unos los ensalzó y santificó, a otros los hizo días ordinarios.
10 Así todos los hombres vienen del suelo, de la tierra fue creado Adán.
11 Con su gran sabiduría los diferenció el Señor, e hizo distintos sus caminos.

12 A unos los bendijo y ensalzó, los santificó y los puso junto a sí; a otros los maldijo y humilló y los derribó de su puesto.
13 Como la arcilla del alfarero está en su mano, - y todos sus caminos en su voluntad -, así los hombres en la mano de su Hacedor, que a cada uno da según su juicio.
14 Frente al mal está el bien, frente a la muerte, la vida.Así frente al piadoso, el pecador.
15 Fíjate, pues, en todas las obras del Altísimo, dos a dos, una frente a otra.

16 También yo, el último, me he desvelado, como quien racima tras de los viñadores.
17 Por la bendición del Señor me he adelantado, y como viñador he llenado el lagar.
18 Mirad que no para mí solo me he afanado, sino para todos los que buscan la instrucción.
19 Escuchadme, grandes del pueblo, jefes de la asamblea, prestad oído.
20 A hijo y mujer, a hermano y amigo no des poder sobre ti en vida tuya.No des a otros tus riquezas, no sea que, arrepentido, tengas que suplicar por ellas.

21 Mientras vivas y haya aliento en ti, no te enajenes a ti mismo a nadie.
22 Pues es mejor que tus hijos te pidan, que no que tengas que mirar a los manos de tus hijos.
23 En todas tus obras muéstrate con dominio, no pongas mancha en tu gloria.
24 Cuando se acaben los días de tu vida, a la hora de la muerte, reparte tu herencia.
25 Al asno, forraje, palo y carga, al criado, pan, instrucción y trabajo.
26 Haz trabajar al siervo, y encontrarás descanso, deja libres sus manos, y buscará la libertad.

27 Yugo y riendas doblegan la cerviz, al mal criado torturas e inquisiciones.
28 Mándale trabajar para que no esté ocioso, que mucho mal enseñó la ociosidad.
29 Ponle trabajo como le corresponde, si no obedece, carga sus pies de grillos.
30 Pero no te sobrepases con nadie, no hagas nada sin equidad.
31 Si tienes un criado, sea como tú, porque con sangre lo adquiriste.
32 Si tienes un criado, trátale como hermano, porque has menester de él como de ti mismo.

33 Si le maltratas, y levantándose, se escapa, ¿por qué camino irás a buscarle?







Eclesiástico 34
1 Las esperanzas vanas y engañosas son para el imbécil, los sueños dan alas a los insensatos.
2 Tratar de asir una sombra o perseguir el viento es buscar apoyo en los sueños.
3 Espejo y sueño son casas semejantes, frente a un rostro, una imagen de rostro.
4 De los impuros, ¿qué pureza puede resultar? de la mentira, ¿qué verdad puede salir?
5 Adivinaciones, augurios y sueños cosas vanas son, como fantasías de corazón de mujer en parto.

6 A menos que te sean enviadas por el Altísimo en visita, no abras tu corazón a estas cosas.
7 Que a muchos extraviaron los sueños, y cayeron los que en ellos esperaban.
8 Sin dolo se ha de cumplir la Ley, y sabiduría en boca fiel es perfección.
9 Hombre que ha corrido mundo sabe muchas cosas, el que tiene experiencia se expresa con inteligencia.
10 Quien no ha pasado pruebas poco sabe, quien ha corrido mundo posee gran destreza.

11 Muchas cosas he visto en el curso de mis viajes, más vasta que mis palabras es mi inteligencia.
12 Bien de veces he estado en peligro de muerte, y me salvé gracias a todo esto.
13 El espíritu de los que temen al Señor vivirá, porque su esperanza está puesta en aquel que los salva.
14 Quien teme al Señor de nada tiene miedo, y no se intimida, porque él es su esperanza.
15 Feliz el alma del que teme al Señor: ¿en quién se sostiene? ¿cuál es su apoyo?

16 Los ojos del Señor sobre quienes le aman, poderosa protección, probado apoyo, abrigo contra el viento abrasador, abrigo contra el ardor del mediodía, guardia contra tropiezos, auxilio contra caídas,
17 que levanta el alma, alumbra los ojos, da salud, vida y bendición.
18 Sacrificar cosa injusta es hacer ofrenda rechazada, no logran complacencia los presentes de los sin ley.
19 No se complace el Altísimo en ofrendas de impíos, ni por el cúmulo de víctimas perdona los pecados.

20 Inmola a un hijo a los ojos de su padre quien ofrece víctima a costa de los bienes de los humildes.
21 Pan de indigentes es la vida de los pobres, quien se lo quita es un hombre sanguinario.
22 Mata a su prójimo quien le arrebata su sustento, vierte sangre quien quita el jornal al jornalero.
23 Uno edifica, el otro destruye, ¿qué ganan con ello más que fatigas?
24 Uno bendice, el otro maldice, ¿a quién de los dos escuchará el amo?

25 Quien se purifica del contacto de un muerto y le vuelve a tocar, ¿qué ha ganado con su baño de purificación?
26 Así el hombre que ayuna por sus pecados y que vuelve otra vez a hacer lo mismo; su oración, ¿quién la escuchará? ¿de qué le ha servido el humillarse?