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Eclesiástico 7-9

Eclesiástico 7
1 No hagas mal, y el mal no te dominará,
2 sepárate del injusto, y él se alejará de ti.
3 No siembres, hijo, en surcos de injusticia, no sea que coseches siete veces más.
4 No pidas al Señor la preeminencia, ni al rey silla de gloria.
5 No te hagas el justo delante del Señor, ante el rey no te las des de sabio.
6 No te empeñes en llegar a ser juez, no sea que no puedas extirpar la injusticia, o te dejes influir del poderoso, y pongas un tropiezo en tu entereza.

7 No peques contra la asamblea de la ciudad, ni te rebajes a ti mismo ante el pueblo.
8 En el pecado no te enredes dos veces, pues ni una sola quedarás impune.
9 No digas: "Pondrá él sus ojos en la abundancia de mis dones, cuando se los presente al Dios Altísimo, los aceptará."
10 No seas en tu plegaria pusilánime, y hacer limosna no descuides.
11 No te burles del hombre que vive en aflicción, porque el que humilla, también exalta.

12 No trames mentira contra tu hermano ni hagas otro tanto con tu amigo.
13 Propónte no decir mentira alguna, que persistir en ello no lleva a nada bueno.
14 No seas hablador en la reunión de los ancianos, en tu plegaria no repitas palabras.
15 No rehúyas el trabajo penoso, ni la labor del campo que creó el Altísimo.
16 No te incluyas en el grupo de los pecadores, recuerda que la Cólera no se hará esperar.

17 Humilla hondamente tu alma, que el castigo del impío es fuego y gusanos.
18 No cambies un amigo por dinero, ni un hermano de veras por el oro de Ofir.
19 No faltes a la mujer sabia y buena, que su gracia vale más que el oro.
20 No maltrates al criado que trabaja fielmente, ni al jornalero que pone su empeño.
21 Al criado prudente ame tu alma, y no le prives de la libertad.
22 ¿Tienes rebaños? Pásales revista; y si te dan ganancia, consérvalos.

23 ¿Tienes hijos? Adoctrínalos, doblega su cerviz desde su juventud.
24 ¿Tienes hijas? Cuídate de ellas, y no pongas ante ellas cara muy risueña.
25 Casa a tu hija y habrás hecho una gran cosa, pero dásela a un hombre prudente.
26 ¿Tienes una mujer que te gusta? No la despidas, pero si la aborreces, no te confíes a ella.
27 Con todo tu corazón honra a tu padre, y no olvides los dolores de tu madre.
28 Recuerda que por ellos has nacido, ¿cómo les pagarás lo que contigo han hecho?

29 Con toda tu alma reverencia al Señor, y venera a sus sacerdotes.
30 Con todas tus fuerzas ama al que te hizo, y a sus ministros no abandones.
31 Teme al Señor y honra el sacerdote, dale su porción como te está prescrito: primicias, sacrificios de reparación, pierna de las ofrendas, oblación de santidad y primicias de las cosas sagradas.
32 También al pobre tiéndele tu mano, para que tu bendición sea perfecta.

33 La gracia de tu dádiva llegue a todo viviente, ni siquiera a los muertos les rehúses tu gracia.
34 No te rezagues ante los que lloran, y con los afligidos muéstrate afligido.
35 No descuides visitar al enfermo, que por obras de éstas ganarás amor.
36 En todas tus acciones ten presente tu fin, y jamás cometerás pecado.


Eclesiástico 8
1 No disputes con hombre poderoso, no sea que caigas en sus manos.
2 No discutas con hombre rico, no sea que te venza con su peso.Porque a muchos perdió el oro, hasta los corazones de los reyes descarrió.
3 No disputes con hombre charlatán, no eches más leña a su fuego.
4 No bromees con el ineducado, para que tus mayores no queden en deshonra.
5 No reproches al hombre que se vuelve del pecado, recuerda que culpables somos todos.

6 No deshonres al hombre en su vejez, que entre nosotros también se llega a viejos.
7 No te alegres de la muerte de nadie, recuerda que todos moriremos.
8 No dedeñes lo que narran los sabios, vuelve a menudo a sus proverbios, que de ellos aprenderás doctrina y el modo de servir a los grandes.
9 No desprecies lo que cuentan los viejos, que ellos también han aprendido de sus padres; pues de ellos aprenderás prudencia y a dar respuesta en el momento justo.

10 No enciendas los carbones del pecador, no sea que te abrases en el fuego de su llama.
11 No te encares con el insolente, para que no sea como trampa tendida a tu boca.
12 No prestes al que puede más que tú; si prestas, dalo por perdido.
13 No salgas fiador por encima de tus medios; si lo haces, date por deudor.
14 No entres en pleito con un juez, que por su dignidad fallarán en su favor.
15 Con el osado no te pongas en camino, para que no te agote, pues él procederá a su antojo, y por su locura te perderás con él.

16 Con el colérico no entres en pelea, ni te adentres con él en el desierto, porque a sus ojos nada es la sangre, y donde no haya quien te auxilie se echará sobre ti.
17 No le pidas consejo al insensato, pues no podrá mantenerlo en silencio.
18 Delante de un extraño no hagas cosa secreta, pues no sabes qué inventará después.
19 No abras tu corazón a todo el mundo, pues no te han de compensar con gracia alguna.

Eclesiástico 9
1 No tengas celos de tu propia mujer, para no enseñarle a hacerte mal.
2 No te entregues del todo a tu mujer, no sea que te llegue a dominar.
3 No vayas al encuentro de una mujer prostituta, no sea que caigas en sus redes.
4 Con cantadora no frecuentes el trato, para no quedar prendido en sus enredos.
5 No te quedes mirando a doncella, para que no incurras en su propio castigo.
6 A prostitutas no te entregues, para no perder tu herencia.

7 No andes fisgando por los calles de la ciudad, ni divagues por sus sitios solitarios.
8 Aparta tu ojo de mujer hermosa, no te quedes mirando la belleza ajena.Por la belleza de la mujer se perdieron muchos, junto a ella el amor se inflama como fuego.
9 Junto a mujer casada no te sientes jamás, a la mesa con ella no te huelgues con vino, para que tu corazón no se desvíe hacia ella y en tu ímpetu te deslices a la ruina.

10 No abandones a un viejo amigo, porque el nuevo no le iguala.Vino nuevo, amigo nuevo, cuando sea añejo, con placer lo beberás.
11 No envidies la gloria del pecador, pues no sabes cómo se le volverá la fortuna.
12 No asientas al éxito de los impíos, recuerda que no quedarán hasta el seol impunes.
13 Ponte lejos del hombre que es capaz de matar, y no experimentarás miedo a la muerte.Si te acercas a él, no te descuides, para que no te quite la vida.Date cuenta de que pasas entre lazos y que caminas sobre el muro de la ciudad.

14 Cuando puedas acude a tu prójimo, y con los sabios aconséjate.
15 Con los inteligentes ten conversación, y tus charlas versen sobre la Ley del Altísimo.
16 Varones justos sean tus comensales, y en el temor del Señor esté tu orgullo.
17 Por la mano del artista la obra es alabada, y el jefe del pueblo aparece sabio en su palabra.
18 Temible en su ciudad el hombre charlatán, el desmedido por su lenguaje se hace odioso.