29 de noviembre de 2011

Eclesiástico 19-22

Eclesiástico 19
1 Un obrero bebedor nunca se enriquecerá, el que desprecia las cosas pequeñas, poco a poco caerá.
2 Vino y mujeres pervierten a los inteligentes, el que va a prostitutas es aún más temerario.
3 De larvas y gusanos será herencia, el temerario perderá su vida.
4 Quien se confía enseguida, ligero es de corazón, el que peca, a sí mismo se hace daño.
5 El que se regodea en el mal será condenado,

6 el que odia la verborrea escapará al mal.
7 No repitas nunca lo que se dice, y en nada sufrirás menoscabo.
8 Ni a amigo ni a enemigo cuentes nada, a menos que sea pecado para ti, no le descubras.
9 Porque te escucharía y se guardaría de ti, y en la ocasión propicia te detestaría.
10 ¿Has oído algo? ¡Quede muerto en ti! ¡Animo, no reventarás!
11 Por una palabra oída ya está el necio en dolores, como por el hijo la mujer que da a luz.

12 Una flecha clavada en el muslo, tal es la palabra en las entrañas del necio.
13 Interoga a tu amigo: quizá no haya hecho nada, y si acaso lo ha hecho, para que no reincida.
14 Interroga a tu prójimo: quizá no ha dicho nada, y si acaso lo ha dicho, para que no repita.
15 Interroga a tu amigo: que hay calumnia a menudo, no creas todo lo que se dice.
16 A veces se resbala uno sin querer, y ¿quién no ha pecado con su lengua?

17 Interroga a tu prójimo antes de amenazarle, y obedece a la ley del Altísimo.
20 Toda sabiduría es temor del Señor, y en toda sabiduría se practica la ley.
22 Mas no es sabiduría el conocimiento del mal, no está en el consejo de los pecadores la prudencia.
23 Hay un saberlo todo que es abominación, es estúpido el que carece de sabiduría.
24 Más vale ser vacío de inteligencia y lleno de temor, que desbordar prudencia y traspasar la ley.

25 Hay un saberlo todo que sirve a la injusticia, que para mantener el derecho usa de argucias.
26 Hay malhechor que anda encorvado por el tedio, mas su interior está lleno de dolo:
27 tapándose la cara, haciéndose el sordo, mientras no es reconocido te tomará la delantera.
28 Si por su escasa fuerza no se atreve a pecar, en cuanto encuentre ocasión, se dará a hacer el mal.
29 Por la mirada se reconoce al hombre, por el aspecto del rostro se reconoce al pensador.

30 El atuendo del hombre, la risa de sus dientes, su caminar revelan lo que es.

Eclesiástico 20
1 Hay reprensión intempestiva, y hay silencioso de verdad sensato.
2 ¡Cuánto mejor reprender que estar airado!
3 El que se acusa de su falta evita la pena.
4 Como pasión de eunuco por desflorar a una moza, así el que ejecuta la justicia con violencia.
5 Hay silencioso tenido por sabio, y quien se hace odioso por su verborrea.
6 Hay quien se calla por no tener respuesta, y quien se calla porque sabe su hora.

7 El sabio guarda silencio hasta su hora, mas el fanfarrón e insensato adelanta el momento.
8 El desmedido en palabras se hace abominable, y el que pretende imponerse se hace odioso.
9 Hay quien encuentra fortuna en la desgracia, y hay suerte que acaba en postración.
10 Hay dádiva que no te da provecho, y dádiva que recibe el doble.
11 Hay postración causada por la gloria, y hay quien, desde la humillación, levanta la cabeza.

12 Hay quien compra mucho con poco dinero, pero luego lo paga siete veces más caro.
13 Por sus palabras se hace amable el sabio, mas los favores de los necios se malgastan.
14 El don del insensato no te sirve de nada, porque sus ojos no son uno, son muchos;
15 da poco y echa en cara mucho, y abre su boca como un pregonero; presta hoy y mañana reclama, es un hombre detestable este sujeto.
16 Dice el necio: "No tengo ni un amigo, no hay gratitud para mis beneficios;

17 los que comen mi pan tienen lengua insolente." ¡Cuántos con frecuencia se ríen de él!
18 Mejor es resbalar en empredado que resbalar con la lengua, así la caída de los malos llega de repente.
19 Hombre sin gracia es cuento inoportuno por boca de ignorantes repetido.
20 De boca de necio no se acepta el proverbio, pues jamás lo dice a su hora.
21 Hay quien no puede pecar por indigencia: en su reposo no tendrá remordimiento.

22 Hay quien se pierde a sí mismo por vergüenza, por respeto a un insensato se pierde.
23 Hay quien por timidez hace promesas a su amigo, y así, por nada se gana un enemigo.
24 Gran baldón para un hombre la mentira en boca de ignorantes repetida.
25 Es preferible un ladrón que el que persiste en la mentira, aunque ambos heredarán la perdición.
26 El hábito de mentiroso es una deshonra, su vergüenza le acompaña sin cesar.

27 Por sus palabras el sabio se hace grande, y el hombre sensato a los grandes agrada.
28 El que cultiva la tierra llena hasta arriba su granero, el que agrada a los grandes expía la injusticia.
29 Presentes y regalos ciegan los ojos de los sabios, como bozal en boca ahogan los reproches.
30 Sabiduría escondida y tesoro invisible, ¿qué provecho hay en ambos?
31 Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta su sabiduría.

Eclesiástico 21
1 Hijo, ¿has pecado? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus pecados anteriores.
2 Como de serpiente huye del pecado, porque, si te acercas, te morderá.Dientes de león son sus dientes, que quitan la vida a los hombres.
3 Como espada de dos filos es toda iniquidad, para su herida no hay remedio.
4 El terror y la violencia arrasan la riqueza, así quedará arrasada la casa del orgulloso.

5 La oración del pobre va de su boca a los oídos de Dios, y el juicio divino no se deja esperar.
6 El que odia la reprensión sigue las huellas del pecador, el que teme al Señor se convierte en su corazón.
7 De lejos se conoce al charlatán, y el hombre reflexivo le adivina los deslices.
8 Quien edifica su casa con dinero ajeno es como el que amontona piedras para su tumba.
9 Estopa hacinada es la reunión de los sin ley, su meta es la llama de fuego.

10 El camino de los pecadores está bien enlosado, pero a su término está la fosa del seol.
11 El que guarda la Ley controla sus ideas, la meta del temor del Señor es la sabiduría.
12 No alcanzará doctrina quien no es habilidoso, pero no hay habilidades que llenan de amargura.
13 La ciencia del sabio crecerá como una inundación, y su consejo será fuente de vida.
14 El interior del necio es como un vaso roto, que no retiene ningún conocimiento.

15 Si un hombre de saber oye palabra sabia, la elogia y otra suya añade.Si la oye el libertino, le desagrada y la echa detrás de sus espaldas.
16 El relato del necio es como fardo en el camino, mas en los labios del inteligente se halla gracia.
17 La boca del sensato es buscada en la asamblea, sus palabras se meditan de corazón.
18 Como casa en ruinas, así la sabiduría del necio, el conocimiento del tonto, palabras incoherentes.

19 Cadenas en los pies, es la educación para el mentecato, como esposas en su mano derecha.
20 El necio, cuando ríe, lo hace a carcajadas, mas el hombre sensato apenas si sonríe.
21 Adorno de oro es la educación para el sensato, como un brazalete en su brazo derecho.
22 El pie del necio entra rápido en la casa, el hombre experimentado se presenta con modestia.
23 Desde la puerta el insensato fisga el interior, el hombre bien educado queda afuera.

24 Es falta de educación escuchar a la puerta, tal descortesía indigna al sensato.
25 Los labios de los habladores repiten las palabras ajenas, mas las palabras de los prudentes se pesan en balanza.
26 En la boca de los necios está su corazón, pero el corazón de los sabios es su boca.
27 Cuando el impío maldice a Satanás, a sí mismo se maldice.
28 El murmurador mancha su propia alma, y es detestado por el vecindario.

Eclesiástico 22
1 A una piedra sucia se parece el perezoso, todo el mundo silba sobre su deshonra.
2 Bola de excrementos es el perezoso, que todo el que la toca se sacude la mano.
3 Es vergüenza de un padre tener un hijo ineducado, pero la hija le nace ya para su confusión.
4 Para la hija prudente la herencia es su marido, la desvergonzada es la tristeza de su progenitor.
5 La hija insolente es la vergüenza del padre y del marido, y por los dos es despreciada.

6 Música en duelo es un relato inoportuno, azotes y corrección son siempre sabiduría.
9 Como pegar cascotes es enseñar al necio, o despertar al que duerme con sueño pesado.
10 Conversar con el necio es conversar con un dormido; al acabar dirá: "¿Qué estás diciendo?"
11 Llora al muerto, pues la luz le abandonó, llora también al necio, porque dejó la inteligencia.Llora más suavemente al muerto, porque ya reposa, que la vida del necio es peor que la muerte.

12 El duelo por un muerto dura siete días, por el necio y el impío, todos los días de su vida.
13 Con el insensato no multipliques las palabras, con el tonto no vayas de camino; guárdate de él para evitar el aburrimiento, y para que su contacto no te manche.Apártate de él y encontrarás descanso, y no te enervarán sus arrebatos.
14 ¿Qué hay más pesado que el plomo? ¿qué nombre dar a esto sino "necio"?

15 Arena, sal, o una bola de hierro son más fáciles de llevar que el hombre tonto.
16 El maderamen bien trabado de una casa ni por un terremoto es dislocado; así un corazón firme por reflexión madura, llegado el momento no se achica.
17 Corazón apoyado en reflexión prudente es como revoque de arena en pared raspada.
18 Estacas plantadas en altura no resisten al viento; así el corazón del necio, falto de reflexión, ante un miedo cualquiera no resiste.

19 Quien hiere el ojo hace correr las lágrimas, quien hiere el corazón descubre el sentimiento.
20 Quien tira una piedra a un pájaro, lo ahuyenta, quien afrenta al amigo, rompe la amistad.
21 Si has sacado la espada contra tu amigo, no desesperes, que aún puede volver;
22 si contra tu amigo has abierto la boca, no te inquietes, que aún cabe reconciliación, salvo caso de ultraje, altanería, revelación de secreto, golpe traidor, que ante esto se marcha todo amigo.

23 Gana la confianza de tu prójimo en la pobreza, para que, en su prosperidad, con él te satisfagas; en tiempo de tribulación permanece con él, para que cuando herede con él lo compartas.
24 Antes del fuego sale vapor del horno y humo, así las injurias preceden a la sangre.
25 No me avergonzaré yo de proteger a un amigo, de su presencia no me esconderé;
26 y si por su causa me ocurre algún mal, todo el que lo oiga se guardará de él.

27 ¿Quién pondrá guardia a mi boca, y a mis labios sello de prudencia, para que no venga a caer por su culpa, y que mi lengua no me pierda?