23 de noviembre de 2011

Eclesiástico 16-18

Eclesiástico 16
1 No desees multitud de hijos malvados, no te goces en tener hijos impíos.
2 Aunque sean muchos, no te goces en ellos, si con ellos no se halla el temor del Señor.
3 No pongas en su vida tu confianza, ni te creas seguro por ser muchos, que más vale uno que mil, y morir sin hijos que tener hijos impíos.
4 Pues uno solo inteligente poblará una ciudad mas la raza de los sin ley quedará despoblada.

5 Muchas cosas así han visto mis ojos, y más graves aún oyeron mis oídos.
6 En la reunión de los pecadores prende el fuego, contra la nación rebelde se inflama la Cólera.
7 No perdonó él a los antiguos gigantes que se rebelaron fiados de su fuerza.
8 No pasó por alto al vecindario de Lot, a los que abominaba por su orgullo.
9 No se apiadó de la nación perdida, de los que estaban engreídos en sus pecados.

10 Igual trató a los seiscientos mil de a pie que se habían unido en la dureza de su corazón.
11 Aunque fuera uno solo el de dura cerviz, sería asombroso que quedara impune.Pues misericordia e ira están con El, tan poderoso en perdón como pródigo en ira.
12 Tan grande como su misericordia es su severidad, según sus obras juzga al hombre.
13 No escapará el pecador con su rapiña, ni quedará fallida la paciencia del piadoso.

14 Para toda limosna tiene él un sitio, cada cual hallará según sus obras.
17 No digas: "Del Señor me esconderé, y ¿quién allá arriba se acordará de mí?Entre la gran muchedumbre no seré reconocido, pues ¿qué soy yo en la inmensa creación?"
18 Mira, el cielo, y el cielo de los cielos, el abismo y la tierra serán sacudidos a la hora de su visita.
19 A una los montes y los cimientos de la tierra bajo su mirada temblarán de espanto.

20 Mas en todo esto no piensa el corazón del hombre, y en sus caminos, ¿quién repara?
21 Hay tempestad que no ve el hombre, y la mayoría de sus obras se hacen en secreto.
22 "Las obras de la justicia, ¿quién las anuncia? ¿quién las aguarda? ¡Pues la alianza está lejos!"
23 Esto piensa el ruin de corazón; el estúpido, el perdido, sólo piensa necedades.
24 Escúchame, hijo, y el saber aprende, aplica tu corazón a mis palabras.

25 Con mesura te revelaré la doctrina, con precisión anunciaré el saber.
26 Cuando creó el Señor sus obras desde el principio, desde que las hizo les asignó su puesto.
27 Ordenó para la eternidad sus obras, desde sus comienzos por todas sus edades.Ni tienen hambre ni se cansan, y eso que no abandonan su tarea.
28 Ninguna choca con otra, jamás desobedecen su palabra.
29 Después de esto el Señor miró a la tierra, y de sus bienes la colmó.

30 De todo ser viviente cubrió su faz, y a ella vuelven todos.

Eclesiástico 17
1 De la tierra creó el Señor al hombre, y de nuevo le hizo volver a ella.
2 Días contados le dio y tiempo fijo, y dioles también poder sobre las cosas de la tierra.
3 De una fuerza como la suya los revistió, a su imagen los hizo.
4 Sobre toda carne impuso su temor para que dominara a fieras y volátiles.
6 Les formó lengua, ojos, oídos, y un corazón para pensar.
7 De saber e inteligencia los llenó, les enseñó el bien y el mal.

8 Puso su ojo en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras.
10 Por eso su santo nombre alabarán, contando la grandeza de sus obras.
11 Aun les añadió el saber, la ley de vida dioles en herencia.
12 Alianza eterna estableció con ellos, y sus juicios les enseñó.
13 Los ojos de ellos vieron la grandeza de su gloria, la gloria de su voz oyeron sus oídos.
14 Y les dijo: "Guardaos de toda iniquidad", y a cada cual le dio órdenes respecto de su prójimo.

15 Sus caminos están ante él en todo tiempo, no se ocultan a sus ojos.
17 A cada nación asignó un jefe, mas la porción del Señor es Israel.
19 Todas sus obras están ante él, igual que el sol, e incesantes sus ojos sobre sus caminos.
20 No se le ocultan sus iniquidades, todos sus pecados están ante el Señor.
22 La limosna del hombre es como un sello para él, el favor del hombre lo guarda como la pupila de sus ojos.

23 Después se levantará y les retribuirá, sobre su cabeza pondrá su recompensa.
24 Pero a los que se arrepienten les concede retorno, y consuela a los que perdieron la esperanza.
25 Conviértete al Señor y deja tus pecados, suplica ante su faz y quita los obstáculos.
26 Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia, odia con toda el alma la abominación.
27 ¿Quién en el seol alabará al Altísimo si los vivientes no le dan gloria?

28 No hay alabanza que venga de muerto, como de quien no existe; es el que vive y goza de salud quien alaba al Señor.
29 ¡Qué grande es la misericordia del Señor, y su perdón para los que a él se convierten!
30 Pues no todo puede estar en poder de los hombres, que no es inmortal el hijo de hombre.
31 ¿Qué hay más luminoso que el sol? Con todo, desaparece.Mas la carne y la sangre sólo el mal conciben.
32 Al ejército de lo alto de los cielos pasa él revista, pero polvo y ceniza son los hombres.

Eclesiástico 18
1 El que vive eternamente lo creó todo por igual,
2 sólo el Señor será llamado justo.
4 A nadie dio poder de proclamar sus obras, pues ¿quién podrá rastrear sus maravillas?
5 El poder de su majestad, ¿quién lo calculará? ¿quién pretenderá contar sus misericordias?
6 Nada hay que quitar, nada que añadir, y no se pueden rastrear las maravillas del Señor.
7 Cuando el hombre cree acabar, comienza entonces, cuando se para, se queda perplejo.

8 ¿Qué es el hombre? ¿para qué sirve? ¿cuál es su bien y cuál su mal?
9 El número de los días del hombre mucho será si llega a los cien años.
10 Como gota de agua del mar, como grano de arena, tan pocos son sus años frente a la eternidad.
11 Por eso el Señor es paciente con ellos, y derrama sobre ellos su misericordia.
12 El ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón.
13 La misericordia del hombre sólo alcanza a su prójimo, la misericorida del Señor abarca a todo el mundo.El reprende, adoctrina y enseña, y hace volver, como un pastor, a su rebaño.

14 Tiene piedad de los que acogen la instrucción, y de los que se afanan por sus juicios.
15 Hijo, con tus beneficios no mezcles el reproche ni a tus regalos juntes palabras tristes.
16 ¿No aplaca el rocío el viento ardiente?Así vale más la palabra que el regalo.
17 ¿No ves que la palabra es más que un buen presente?Pues el hombre dadivoso une los dos.
18 El necio aun sin dar hace afrenta, quema los ojos el don del envidioso.

19 Antes de hablar infórmate, cuídate antes de estar enfermo.
20 Antes de juzgar examínate a ti mismo, y en el día de la visita encontrarás perdón.
21 Antes de estar enfermo humíllate, cuando peques muestra arrepentimiento.
22 Nada te impida cumplir tu voto en el momento dado, no aguardes hasta la muerte para justificarte.
23 Antes de hacer un voto prepárate; no seas como el hombre que tienta al Señor.
24 Acuérdate de la ira de los últimos días, y del momento del castigo, cuando Dios vuelva su rostro.

25 En tiempo de abundancia recuerda el tiempo de hambre, la pobreza y la penuria en días de riqueza.
26 De la mañana a la tarde corre el tiempo, todo pasa presto delante del Señor.
27 El hombre sabio es precavido en todo, en la ocasión de pecar se anda con cuidado.
28 Todo hombre prudente conoce la sabiduría, al que la encuentra le da su parabién.
29 Los prudentes en palabras hacen sabiduría y prodigan los proverbios acertados.

30 No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena.
31 Si te consientes en todos los deseos, te harás la irrisión de tus enemigos.
32 No te complazcas en la buena vida, no te avengas a asociarte con ella.
33 No te empobrezcas festejando con dinero prestado, cuando nada tienes en tu bolsa.