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5 oraciones por la paz

Te suplicamos Oh Señor, Dios Nuestro;
que pongas la Paz del Cielo 
en los corazones de los hombres, 
para que puedas unir a las naciones 
en una alianza inquebrantable, 
en el Honor de Tu Santo Nombre.

Purifícanos con la limpieza de Tu Verdad 
y guía nuestros pasos en santidad interior.

Danos concordia y paz a nosotros 
y a todos los seres vivos de la tierra,
como la distes a nuestros padres cuando te suplicaron,
con fe verdadera,
dispuestos a obedecer al Santísimo y Todo poderoso.

Concede a los que nos gobiernan y nos conducen en la tierra,
un recto uso de la soberanía que les has otorgado. 
Señor, haz sus criterios conformes 
a lo que es bueno y agradable a Tí, 
para que, utilizando con reverencia, paz y bondad 
el poder que les has concedido, 
puedan encontrar favor ante Tus ojos.
Solo Tú puedes hacerlo,
esto y mucho más que esto. 
Gloria a Tí!
Ahora y Siempre.

(San Clemente de Roma. Papa. Año 101)


Oh,Bendito Jesús, haz que mi alma se aquiete en ti.
Permite que tu poderosa calma reine en mi. 
Gobiérname, oh, Rey de la Calma, Rey de la Paz.

(San Juan de la Cruz)


Oh, Señor, Tú ves como por todas partes 
los vientos han estallado y el mar se convulsiona con la gran violencia de las olas crecientes.
Ordena, te lo pedimos, que calmes los vientos y los mares.
Restaura la paz entre nosotros,
esa paz que solo Tú nos puedes ofrecer
y restaura la armonía social.
Bajo tu mirada protectora y tu inspiración 
puedan los hombres y mujeres volver al orden,
venciendo la codicia, 
convirtiéndonos en lo que debemos ser,
reflejo del amor de Dios, de la justicia, 
de la caridad con el prójimo, 
haciendo uso ordenado de todas las cosas.
Haz que tu reino llegue.
Que todos puedan reconocer que están sujetos a Tí,
y que deben servirte, porque eres la verdad y la salvación;
que sin Tí, todo lo que se hace es en vano.
Tu ley, Señor, es justa y paternalmente bondadosa. 
Tú estás siempre a nuestro lado con tu fuerza y tu poder abundante
para ayudarnos. 
La vida en la tierra es una guerra,
pero Tú ayudas al ser humano a conquistar lo que necesita.
Tú sostienes al débil y lo coronas con la victoria.

(Papa León XIII)



Señor Jesús, tú guías sabiamente
la historia de tu Iglesia y de las naciones,
escucha ahora nuestra súplica.
Nuestros idiomas se confunden
como antaño en la torre de Babel.
Somos hijos de un mismo Padre
que tú nos revelaste
y no sabemos ser hermanos,
y el odio siembra más miedo y más muerte.
Danos la paz que promete tu Evangelio,
aquella que el mundo no puede dar.
Enséñanos a construirla como fruto
de la Verdad y de la Justicia.
Escucha la imploración de María Madre
y envíanos tu Espíritu Santo,
para reconciliar en una gran familia
a los corazones y los pueblos.
Venga a nosotros el Reino del Amor,
y confírmanos en la certeza
de que tú estás con nosotros
hasta el fin de los tiempos. Amén.
Paz

(Padre Ignacio Larrañaga)



Dios de infinita misericordia y bondad, con corazón agradecido te invocamos hoy… Cristo Dios reconcilió al mundo consigo. Que tu voz resuene en el corazón de todos los hombres y mujeres, cuando los llames a seguir el camino de reconciliación y paz, y a ser misericordiosos como tú.

Señor, tú diriges palabras de paz a tu pueblo y a todos los que se convierten a ti de corazón... Ayúdanos a derribar las barreras de la hostilidad y de la división y a construir juntos un mundo de justicia y solidaridad.

Señor, tú creas cielos nuevos y una tierra nueva.

Te encomendamos a los jóvenes… En su corazón aspiran a un futuro más luminoso; fortalece su decisión de ser hombres y mujeres de paz y heraldos de una nueva esperanza para sus pueblos.

Padre, tú haces germinar la justicia en la tierra. Te pedimos por las autoridades civiles… para que se esfuercen por satisfacer las justas aspiraciones de sus pueblos y eduquen a los jóvenes en la justicia y en la paz.

Impúlsalos a trabajar generosamente por el bien común y a respetar la dignidad inalienable de toda persona y los derechos fundamentales que derivan de la imagen y semejanza del Creador impresa en todo ser humano…

Concédeles sabiduría, clarividencia y perseverancia; no permitas que se desanimen en su ardua tarea de construir la paz duradera, que anhelan todos los pueblos.

…Te pedimos por todos los que creen en el evangelio de Jesucristo. 
Guía sus pasos en la verdad y en el amor. Haz que sean uno, como Tú eres uno con el Hijo y el Espíritu Santo. Que testimonien la paz que supera todo conocimiento y la luz que triunfa sobre las tinieblas de la hostilidad, del pecado y de la muerte.

Señor del Cielo y de la Tierra, Creador de la única familia humana, te pedimos por los seguidores de todas las religiones. Que busquen tu voluntad en la oración y en la pureza del corazón, y te adoren y glorifiquen tu Santo Nombre.

Ayúdales a encontrar en ti la fuerza para superar el miedo y la desconfianza, para que crezca la amistad y vivan juntos en armonía.

Padre misericordioso, que todos los creyentes encuentren la valentía de perdonarse unos a otros, a fin de que se curen las heridas del pasado y no sean un pretexto para nuevos sufrimientos en el presente.

Concédenos que esto se realice sobre todo en Tierra Santa, esta tierra que bendijiste con tantos signos de tu Providencia y donde te revelaste como Dios de amor.

A la Madre de Jesús, la bienaventurada siempre Virgen María,
le encomendamos a los hombres y a las mujeres que viven en la tierra donde vivió Jesús.

Que, al seguir su ejemplo, escuchen la palabra de Dios y tengan respeto y compasión por lo demás, especialmente por los que son diversos de ellos.

Que, con un solo corazón y una sola mente, trabajen para que todo
el mundo sea una verdadera casa para todos sus pueblos.

¡Paz! ¡Paz! Paz!

Amén.



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