16 de diciembre de 2013

La liturgia no es “suave”


Para muchas personas, “liturgia” suena a algo “suave”, algo vagamente dulce y adormilado. Términos litúrgicos como “misterio pascual” y “signos sacramentales” suenan de algún modo remotos y alejados de la vida real, como un cuento de hadas. 


A muchos les desagrada el tema de la liturgia porque se siente “suave” comparado con los credos y los mandamientos, las otras dos partes de la fe católica. Otros experimentan exactamente la misma sensación de “suavidad”, pero les gusta. Piensan que es más “creativa”, y les gusta “celebrar la comunidad”, o sea, a ellos mismos. Les desagradan los credos y mandamientos “duros”, pero les gusta la liturgia “suave”.


Ambas visiones son erróneas. La liturgia no es una cosa “suave”, como una experiencia o sentimiento humano; es “dura”, es objetivamente real. No es una obra de arte humanamente inventada, ni antigua ni moderna; no es ni una antigüedad delicada, ornamentada y anticuada, ni una pieza práctica y actualizada de “pertinencia” contemporánea. Porque no se trata de algo, sino de alguien: Jesucristo, quien se hace realmente presente y activo en la liturgia. “Es el Misterio de Cristo lo que la Iglesia anuncia y celebra en su liturgia…”(C 1068).


Además, esta persona no está muerta sino viva. Él no es sólo el objeto de nuestros pensamientos y símbolos; él realmente nos hace cosas en sus sacramentos. (¡Por eso él los instituyó!) Y la cosa que hace es, en una palabra, salvación.


“[E]n la liturgia, la Iglesia celebra principalmente el misterio pascual [la muerte y resurrección de Cristo] por el que Cristo realizó la obra de nuestra salvación” (C 1067). Sin embargo, estos acontecimientos pasados no se repiten, como si hubiesen quedado incompletos cuando se hicieron por primera vez en la historia. Cristo dijo en la Cruz, “Todo está cumplido” (Jn 19, 30).


“El Misterio pascual de Cristo se celebra, no se repite; son las celebraciones las que se repiten” (C 1104).


Finalmente, “la Liturgia cristiana no sólo recuerda los acontecimientos que nos salvaron, sino que los actualiza, los hace presentes”(C 1104).

Cristo no es meramente recordado, como un hombre muerto quien fue, sino que es encontrado tal como es, “vivito y coleando”…

De: Introducción a Liturgia Católica,  por Peter Kreeft