17 de diciembre de 2011

ORACIÓN POR LOS ENFERMOS. (P. Emiliano Tardif)

    Señor Jesús,
    creemos que estás vivo y resucitado.
    Creemos que estás realmente presente
    en el Santísimo Sacramento del altar
    y en cada uno de nosotros.

    Te alabamos y te adoramos,
    por venir hasta nosotros
    como pan vivo bajado del cielo.

    Tú eres la plenitud de la vida.
    Tú eres la resurrección y la vida.
    Tú eres, Señor, la salud de los enfermos.

    Hoy queremos presentarte a todos los enfermos,
    porque para Ti no hay distancia
    ni en el tiempo ni en el espacio.
    Tú eres el eterno presente y Tú los conoces.
    Ahora, Señor, te pedimos
    que tengas compasión de ellos,
    para que todos reconozcan que Tú estás vivo
    en tu Iglesia hoy;
    y que se renueve su fe y su confianza en Ti;
    te lo suplicamos, Jesús.

    Ten compasión de los que sufren en su cuerpo,
    de los que sufren en su corazón
    y de los que sufren en su alma
    que están orando y oyendo los testimonios
    de lo que Tú estás haciendo
    por tu Espíritu renovador
    en el mundo entero.

    Ten compasión de ellos, Señor.
    Desde ahora te lo pedimos.
    Bendícelos a todos
    y haz que muchos vuelvan a encontrar la salud,
    que su fe crezca
    y se vayan abriendo a las maravillas de tu amor,
    para que también ellos sean testigos
    de tu poder y de tu compasión.

    Te lo pedimos, Jesús,
    por el poder de tus santas llagas,
    por tu santa cruz y por tu preciosa sangre.

    Sánalos, Señor.
    Sánalos en su cuerpo,
    sánalos en su corazón,
    sánalos en su alma.

    Dales vida y vida en abundancia.
    Te lo pedimos por intercesión
    de María Santísima, tu madre,
    la Virgen de los Dolores,
    quien estaba presente, de pie, cerca de la cruz.

    La que fue la primera en contemplar
    tus santas llagas
    y que nos diste por madre.

    Tú nos has revelado
    que ya has tomado sobre Ti
    todas nuestras dolencias
    y por tus santas llagas hemos sido curados.

    Hoy, Señor,
    te presentamos en fe a todos los enfermos
    que nos han pedido oración
    y te pedimos que los alivies en su enfermedad
    y que les dés la salud.

    Te pedimos por la gloria del Padre del cielo,
    que sanes a los enfermos
    que van a leer esta oración.
    Haz que crezcan en la fe,
    en la esperanza,
    y que reciban la salud para gloria de tu Nombre.
    Para que tu Reino siga extendiéndose más y más
    en los corazones,
    a través de los signos y prodigios de tu amor.

    Todo esto te lo pedimos Jesús,
    porque Tú eres Jesús,
    Tú eres el Buen Pastor y todos somos ovejas
    de tu rebaño.

    Estamos tan seguros de tu amor,
    que aún antes de conocer el resultado
    de nuestra oración en fe, te decimos:
    gracias Jesús por lo que Tú vas a hacer
    en cada uno de ellos.

    Gracias por los enfermos
    que Tú estás sanando ahora,
    que Tú estás visitando con tu misericordia.
    Gracias, Jesús,
    por lo que Tú vas a hacer.
    Lo depositamos en tus manos desde hoy
    y te pedimos que lo sumerjas en tus santas llagas.

    Que lo cubras con tu sangre divina,
    y que a través de este mensaje
    tu corazón de Buen Pastor hable a los corazones
    de tantos enfermos que van a leerlo.

    ¡Gloria y alabanza a Ti, Señor!